El oscuro borde de la luz II (fotos y microrrelatos)

La noche

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 16 mayo, 2010

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La noche.- A veces, en noches como ésta, veo cosas y escucho. Me he dado cuenta de que los lugares recónditos buscan incesantemente a los amantes furtivos para conservar la huella del espacio en que se amaron. Los puentes sollozan por los vagabundos que duermen debajo de sus arcos, con sus casas de cartón a cuestas y sus tetrabrik de vino ácido. El río pierde el sentido por retener el movimiento del bañista desnudo que se ahoga. Son así de diletantes los ríos. Observo que los árboles de la alameda quieren convertir en niños rampantes a todos los ladrones de nidos y se quedan realmente traumatizados cuando nadie cuelga un columpio de sus ramas. Yo diría que los árboles son seres extraños, demasiado sensibles, sufren. Qué griterío forman los lápices de labios buscando boquitas tontas que pintar. Qué irritantes son las sogas insinuándose al cuello de los suicidas nocturnos. Por supuesto hay más cosas, un mundo de llamadas, de voces, de gritos, ahí fuera. Basta con mirar a través del cristal y estar atentos al ruido de lo que pasa. He visto cientos de medias de maya negra, buscar desesperadamente los muslos exhaustos de las putas nocturnas antes de ser asesinadas. Yo vivo en el barrio de Blanca Nieves y encuentro agujas hipodérmicas por todas partes, con los ojos bien abiertos para poder encontrar alguna venita azul de carne joven de cañón. Ocurre en todos los barrios del extrarradio. También hay bombillas alucinadas que siguen por las calles a los dipsómanos y a los poetas pobres. Hoy he oído que va a haber una reunión de gente importante del G8 y que por eso se ha llenado la ciudad de jóvenes guerreros con la cara tapada con pañuelos. ¡Los pañuelos se pirran por tocar las caras de melocotón! Yo sigo mirando el mundo desde esta rendija, y por eso, a veces, veo cosas y escucho. Hoy mismo vi decenas de camas de hospital buscando heridos, como si les fuera en ello la vida, y un desfile de camisas de fuerza y de celdas de castigo y calles y avenidas del centro que pedían a gritos alambradas. Me dio miedo cuando me encontré de frente con una jauría de perros de presa, corriendo. Buscaban a los policías de los cuerpos especiales antidisturbios, para empezar la cacería. No saldré de mi casa esta noche. Esta noche anda suelta la muerte. Muchas muertes andan sueltas por ahí buscando a sus muertos. Ningún ser proclama el vacío, la soledad, la ausencia, el despojo de todo. Así, a veces veo cosas y escucho, lo he dicho ya un montón de veces, pero esta noche no quiero ver nada ni escuchar nada. Juan Yanes

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Una respuesta

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  1. Gemma said, on 18 mayo, 2010 at 21:53

    Ver y escuchar como haces es un bien.
    Un abrazo


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