El oscuro borde de la luz II (fotos y microrrelatos)

Convencimiento

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 4 junio, 2010

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Convencimiento.- A eso de la medianoche mi corazón dejo de pertenecerte. La fatalidad propicia que siga enamorada de ti, pero ya no soy tuya. He conocido a otro, a otros. Y en el doloroso vació de mi interior me siento escindida, a la deriva. Debes saber que tampoco eres ahora el dueño de mis ojos, riñones, hígado o intestinos. Ni siquiera yo lo soy. A decir verdad, inexplicablemente, le he perdido la pista a la mayoría de mis órganos internos. Ángel Olgoso, Máquina de languidecer

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México

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 4 junio, 2010

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Somos granos de maíz/ de una misma mazorca
Somos una sola raíz/ de un mismo camino. Thaayrohyadi

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Europa ha escrito nuestra historia mintiendo. Carmen Boullosa

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La flor prometida.- Existe en este planeta llamado Tierra, y en el continente que llaman americano, un país cuya figura parece haber recibido un gran mordisco por el oriente y que, por occidente, clava en el océano Pacífico un brazo para que los huracanes no lo alejen mucho de su historia. Este país es conocido por nacionales y extranjeros con el nombre de México. Es su historia una larga batalla entre su deseo de ser él mismo y las ganas extrañas de arrebatarlo para otra bandera. Este país es el nuestro.  Nosotros, nuestra sangre entonces en la voz de nuestros más grandes abuelos, ya lo caminábamos cuando no era todavía su nombre ése. Pero luego, en esta lucha de siempre, entre ser y no ser, entre estarse e irse, entre ayer y mañana, llegó en su pensamiento de los nuestros, ahora con sangre de dos ramas, que se llamara México este pedazo de tierra y agua y cielo y sueño que tuvimos nosotros porque regalo era de nuestros más anteriores. Subcomandate Marcos. Fragmento de La flor prometida, 1995

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Crónica de Indias.- Después de mucho navegar/ por el oscuro océano amenazante, encontramos/ tierras bullentes en metales, ciudades/ que la imaginación nunca ha descrito, riquezas,/ hombres sin arcabuces ni caballos./ Con objeto de propagar la fe/ y arrancarlos de su inhumana vida salvaje,/ arrasamos los templos, dimos muerte/ a cuanto natural se nos opuso./ Para evitarles tentaciones/ confiscamos su oro./ Para hacerlos humildes/ los marcamos a fuego y aherrojamos./ Dios bendiga esta empresa/ hecha en Su Nombre. José Emilio Pacheco

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La utopía de Vasco de Quiroga.- Los indios de la Nueva España del s. XVI deben todavía temblar en sus tumbas cuando escuchan los nombres de los señores oidores Nuño Beltrán de Guzmán, Juan Ortiz de Matienzo y Diego Delgadillo. Pero ahí está el señor oidor Vasco de Quiroga, que no mata indios ni tortura, obispo de Michoacán, vocación tardía, amigo de su Majestad, juez de Murcia, estudiante de leyes en Salamanca. Quiso hacer de toda América una arcadia utópica como la de Tomás Moro y luchó a brazo partido contra los repartimientos y las encomiendas que esclavizaban al indio. Así decía cuando se lamentaba de “la miserable y dura cautividad en que nosotros los españoles los ponemos” para que “vivan muriendo y mueran viviendo como desesperados”. Ahí está el señor oidor, vendiendo sus ropas y pidiendo limosna, aruinado. Nadie da un duro por las utopías. Juan Yanes

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Agonía fuera del muro.- Miro las herramientas,/   el mundo que los hombres hacen, donde se afanan,/ sudan, paren, cohabitan./ El cuerpo de los hombres, prensado por los días,/ su noche de ronquido y de zarpazo/ y las encrucijadas en que se reconocen./…/ Yo soy de alguna orilla, de otra parte,/ soy de los que no saben ni arrebatar ni dar,/ gente a quien compartir es imposible./ No te acerques a mí, hombre que haces el mundo,/ déjame, no es preciso que me mates./ Yo soy de los que mueren solos, de los que mueren/ de algo peor que vergüenza./ Yo muero de mirarte y no entender. Rosario Castellano (fragmento)

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………………..¿Qué no es México?.- México no es azteca, olmeca, tolteca, maya, chichimeca. México no es la pesada carga colonial. México no es la huella de España. México no es porfiriato. México no es la Revolución de 1912. México no son las guerras cristeras. México no es indigenismo. México no es charro, ni marimba, ni mariachi, ni calaveritas, ni muertitos que vienen a pasar el rato con nosotros. México no es una colección incompleta de daguerrotipos, ni un alambique a punto de estallar, ni una destilación infinita de jugos de fruta, ni una caja de romper estereotipos, ni un puzzle incomprensible, ni el laberinto de Don Octavio, ni un estado fascista atemperado por la corrupción, que decía Don Luís Buñuel. México no es una foto en blanco y negro, ni una sucesión interminable de imágenes contrapuestas, ni los colores chillones que te revientan en las manos. México no existe. Sólo empuja en un costado del dolor de la memoria. Juan Yanes

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“Toda luna, todo año, todo día, todo viento, camina y pasa también. También toda sangre llega al lugar de su quietud”.

Este texto es del Chilam-Balam y estaba escrito en una lápida junto al Gran Templo de Ciudad de México. Mientras lo copiaba, había una pareja besándose debajo de la lápida, cumpliendo, quizá, un mandato aún más antiguo y urgente.

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