El oscuro borde de la luz II (fotos y microrrelatos)

Muro

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 7 junio, 2010

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Muro.- ¡Ven, salta, aposéntate aquí! Hay gente benigna en la ciudad que velará la serpentina de tus ojos comidos por el salitre, que restituirá las tiras de piel de tu cuerpo desollado, que calzará sandalias en tus pies desnudos. ¡Ven, ven! Aún hay gente noble en la ciudad que te abrirá sus puertas, te dará de beber té con hierbabuena, pondrá aceite en tus heridas, encenderá una vela por tus muertos y cantará la canción más triste de la tierra, la que cuenta por qué no somos capaces de derribar las alambradas y los muros y las fronteras. La que cuenta por qué no somos capaces de abrir los caminos de la mar y del corazón. Juan Yanes

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Bisagra desorientada

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 7 junio, 2010

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Las bisagras tienen un sentido de la orientación peripatético. J.Y.

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Perder la cabeza (tabucchiana)

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 7 junio, 2010

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Perder la cabeza (tabucchiana).- Esto son cosas del oficio. Hoy me vino Judith de Betulia con la cabeza del general Holofernes en una bandeja. Ese no es Holofernes, le dije. ¡Ah, perdón! ¿Cómo he podido equivocarme? ¡Es la cabeza de Juan el Bautista!, repuso un tanto confusa. Tampoco es la de Juan el Bautista, le dije sin necesidad de examinarla minuciosamente. ¡Qué horror! ¿Pero cómo he podido equivocarme otra vez? ¡Es la cabeza de María Antonieta de Austria! ¿A que sí? Bien, bien, le dije para quitármela de encima, déjala por ahí, pero yo sabía perfectamente que no era la de María Antonieta, sino la cabeza perdida de Damasceno Monteiro, que en gloria esté. Juan Yanes

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Alicatado

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 7 junio, 2010

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Alicatado.- ¿Qué tamaño tiene el pensamiento? ¿Cuáles son las dimensiones de la mente humana? No sabemos, se nos escapa. Cortamos los azulejos, las ideas, los sentimientos, los deseos y los incrustamos en la pared, en la piedra viva de nuestra experiencia. Los árabes alicataban con un gusto y una perfección exquisita. Alicatamos como si embutiéramos taraceas de nácar en la madera de nuestra vida. Y vamos aprendiendo cosas y descubriendo y las vamos incrustando en esa pared infinita que no deja de crecer. O a lo mejor, todo brota desde dentro y no hay que incrustar nada y nuestra mente está hecha de luz y se alimenta por misteriosos e intrincados capilares y respira y se expande y se engalana de luz, sin azulejos…  Siempre las mismas torpes metáforas para hablar de nosotros. Juan Yanes

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Candil heurístico

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 7 junio, 2010

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