El oscuro borde de la luz II (fotos y microrrelatos)

Muelle de ribera

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 19 junio, 2010

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Mar.- Como não sei nadar, o mar para mim não tem o menor sentido. Carlos Drummond de Andrade

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Gregorio Samsa

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 19 junio, 2010

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Gregorio Samsa.- Avanza hacia nosotros el escarabajo Gregorio Samsa de la mano de un tal Franz. Lee en voz alta La metamorfosis, fábula de todas las fábulas, hasta que uno de ellos se pone a gritar reclamando la autoría del libro y el otro le secunda reclamando el protagonismo. Se calman un poco, cuando les digo que esa fábula puede ser objeto de lecturas poliédricas y que, además, es el símbolo y la alegoría que rompe el estatuto de lo fantástico, para introducirnos en la entomología de la soledad y la incomunicación. Da la impresión de que les ha parecido aceptable mi explicación porque dejan de gritar y de hacer aspavientos. Espero que no me pregunten cómo se hace una lectura poliédrica, porque no tengo ni la más remota idea. Me he dado cuenta que esa frase produce efecto laxante en los interlocutores. Les produce una especie de satisfacción interior que los deja aturdidos: ‘Usted es un lector poliédrico, amigo’. No digamos nada de lo de ‘romper el estatuto de lo fantástico’, la gente llega al orgasmo cuando se lo digo. Por aquí viene uno que se llama Monterroso, que también se pone a darme la tabarra con el asunto este de La Metamorfosis —se ha puesto de moda, por lo visto—, y me dice: ‘Era una vez una Cucaracha llamada Gregorio Samsa que soñaba que era una Cucaracha llamada Franz Kafka que soñaba que era un escritor que escribía acerca de un empleado llamado Gregorio Samsa que soñaba que era una Cucaracha’. Es ingeniosos ¿verdad?, pero no es más que una versión del viejo artilugio del soñador soñado. Además, ya me advirtió José María Merino, un amigo, del quid de la cuestión: ‘Al despertar, Augusto Monterroso —se ve que también es amigo suyo— se había convertido en un dinosaurio. “Te noto mala cara”, le dijo Gregorio Samsa, que también estaba en la cocina’. Ahora ya empiezo a explicarme las cosas: Franz Kafka se bajó un día de El Jardín de las Delicia del Bosco con su terrible belleza a cuestas, y pasea, por algunos lienzos de José Hernández, la lección de los insectos y las nadas. Los saca y se los lleva de paseo por los libros y por las conciencias para mostrar la presencia de un poder difuso, la inquietante mirada de la tortura universal. Juan Yanes

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Elogio de la sombra

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 19 junio, 2010

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Demócrito de Abdera se arrancó los ojos para pensar

J.L. Borges

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