El oscuro borde de la luz II (fotos y microrrelatos)

Orquídea

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 21 junio, 2010

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Orquídea.- ¿Sabes que hay gente que habla con las flores? Tú misma me lo has dicho. ¿Pero sabes que, incluso, hay quien mantiene que las plantas son muy receptivas a ese tipo de demostración de afecto y que en agradecimiento (vegetal) te devuelven el cariño poniéndose robustas y frondosas? Hoy he estado un rato mirando la orquídea que pusiste junto a la ventana. Ella debía saber, de alguna manera, que la miraba, que trataba de descubrir su misteriosa hermosura. Supongo que eso es suficiente para ella. Debe existir algún modo de decir las cosas hermosas sin necesidad de utilizar palabras. Tiene que haber algún manera de decir, te amo, sin necesidad de ser tan absolutamente explícitos y estropearlo todo, ¿verdad? Juan Yanes

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Ajedrez

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 21 junio, 2010

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Ajedrez. Del ár. as-satrany, y este del sánscr. chaturanga. 1. m. Juego entre dos personas, cada una de las cuales dispone de 16 piezas movibles que se colocan sobre un tablero dividido en 64 escaques. Estas piezas son: un rey, una reina, dos alfiles, dos caballos, dos roques o torres y ocho peones; las de un jugador se distinguen por su color de las del otro, y no marchan de igual modo las de diferente clase. Gana el que da jaque mate al adversario.

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Onírica.- Blanco sobre negro, un sueño. Una partida de ajedrez, a muerte. Acorralé al rey y le di jaque mate. Después me desperté y todo era de colores, como antes. Seguí hojeando, distraído, la revista del corazón en la que aparecía la familia real al completo, saludando feliz al público en general, desde la borda del yate. J.Y.

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Tenacidad I.- Se hizo viejo jugando contra la máquina. Siempre perdió. J.Y.

Tenacidad II.- Siempre perdía frente a la máquina, hasta que aprendió a sobornarla. J.Y.

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El ajedrez y la lucha de clases.- Los peones blancos pertenecían a un sindicato de gestión, puro reformismo. Los negros a uno de lucha, pura movilización. ¿Quién ganó la partida? La patronal. J.Y.

 

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Alfil.- Me gusta la palabra “alfil”, viene del persa y significa “elefante”. Todos los nombres que tienen “l”, son bellos. Pero estos alfiles no parecen majestuosos paquidermos sino serviles cortesanos, perritos falderos. J.Y.

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Insurrección.- Los peones, se montaron encima de los caballos y de los alfiles, tomaron las torres, redujeron al rey y a la reina y declararon la república. En el primer decreto que emitieron prohíben el ancestral juego del ajedrez por sus connotaciones autocráticas. J.Y.

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Jaque mate.- El maestro de ajedrez se dio jaque mate así mismo cayendo fulminado en el acto sobre el tablero en medio de un desolador charco de agua de gaseosa. J.Y.

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Por debajo de la mesa de juego.- Empezábamos a jugar y ella me miraba de tal forma que me dejaba absolutamente derretido. Cuando me reponía, contraatacaba acariciándole el hueco poplíteo con el astrágalo del dorso de mi pie derecho, por debajo de la mesa. Está mal que lo diga, pero esa jugada tenía efectos deletéreos. J.Y.

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El camarada.-  —Comerse unos a otros hasta vencer, no me parece nada civilizado, camarada. —Estás equivocada, es un juego de estrategia, desarrolla la inteligencia, la capacidad de previsión y cálculo… La toma de San Petersburgo por los bolcheviques fue diseñada por un cerebro del ajedrez, Trotsky, camarada. —Sí, pero eso ya no se vuelve a repetir, camarada. —¡Ah, eso nunca se sabe, camara! J.Y.

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Efectos colaterales.- Después de aquella partida interminable, no veía más que cuadraditos blancos y negros. J.Y.

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 Lateralización.- Siempre que empezábamos a jugar tenía que explicarle cómo se movían las fichas sobre el tablero. Estaba mal lateralizado, así que terminábamos jugando al julepe. J.Y.

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La simetría del contrincante.- Me fue exasperando poco a poco. Nunca había jugado contra él, pero su cara tenía un cierto aire de familiaridad. Hice la variante holandesa de la Apertura Bird y él hizo la variante holandesa de la Apertura Bird. Moví fichas por la derecha y él movió fichas por la derecha.  Me demoré, pensando hasta el límite de mi tiempo, para exasperarlo y él hizo lo mimo. Sacrifiqué los caballos. Sacrificó los caballos. Lo miré fijamente. Me miró fijamente. Me atusé el pelo. Se atusó el pelo. Silbé. Silbó. Volví a mirarlo fijamente a los ojos. Me devolvió la mirada. Me levanté violentamente y vi que él hacía lo mismo. Estaba jugando una partida imposible frente al espejo. Juan Yanes

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