El oscuro borde de la luz II (fotos y microrrelatos)

Avisos de derrota

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 22 junio, 2010

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Donde quieras ir, con quien quieras estar

 

“Se abrazaron y se besaron y el uno arrinconó la oscuridad del otro”
Hubert Selby JR

Nos encontramos con Sebastián Ortiz, que ayer, en este desmonte cercano al río Ebro, descubrió corta, corta. Repetimos. Sr. Ortiz, por favor, no mire a la cámara. Míreme a mí, con naturalidad, le explica la periodista enrollando el cable del micrófono y consultado el reloj.

e ajusta las gafas al tabique nasal, inspira y expira, borrando todo rastro de emoción , y retoma la entrevista:

Nos encontramos con Sebastián Ortiz, que ayer, en este desmontado cercano al río Ebro, en el término municipal de El Burgo, descubrió los restos óseos de un cadáver. Los investigadores creen que pudieron ser desplazados en el última riada. Sr. Ortiz, ¿dónde encontró el esqueleto?

Encontré al a mujer…

¿Cómo sabe que se trata de una mujer? Todavía no hay dictamen del forense.

Por el tamaño de la cabeza y de la mandíbula, además de las zapatillas, que correspondía a unos pies pequeños, del treinta y poco… No recordaba que tuviese los pies tan pequeños.

¿Está insinuando que la conocía?, le pregunta muy nerviosa, detectando la exclusiva.

Sebastián Ortiz da un paso a tras y contesta con la mirada perdida:

Enjabonada en la bañera, con el pelo a lo garçon, parecía una huerita triste con los recuerdos cosidos a besos y un pubis como de lana vieja. Le gustaba hacerse una madeja en la cama y escuchar los bufidos del vierto golpeando las contraventanas, abandonarse a los presagios, arquear el lomo como un gato erizado la levantarse, reblandecer el pan en la leche caliente y escribir su nombre en harina. Por mucho que los psiquiatras le explicaron, con esa serenidad de los locos, que los miedos anidan en el árbol genealógico y que a veces Dios reparte las cartas con la cabeza en toro sitio, ella lloraba, todo el tiempo, como las gaseosas de papel.

La última nochevieja destripó las uvas en el plato y levantó la copa muchas veces, brindando por una vida sin andamios, para terminar borracha y enmantada y despedirse con esta frase, en un susurro, después de hacer el amor: a donde quieras ir, con quien quieras estar.

 Oscar Cipán

El cueto de Óscar Cipán (Huesca, España), lo he copiado de su libro, Avisos de derrota (Onagro Ediciones, Zaragoza, 2008), páginas 87 a 89. La fotografía es la de la portada del libro.

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Una respuesta

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  1. NáN said, on 23 junio, 2010 at 7:08

    me gusta mucho


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