El oscuro borde de la luz II (fotos y microrrelatos)

Las rosas no existen

Posted in Árboles y flores by Juan Yanes on 21 julio, 2010

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Diletantismos

Las rosas no existen.- Prefiero pensar que las rosas no existen. Son demasiado hermosas, demasiado fotogénicas, demasiado poetizadas, demasiado recurrentes. Pero después las miro y pienso en la desenvoltura con que se suicidan al deshojarse, en la docilidad con que lo hacen y en la discreción con que desaparecen de nuestra vista y no regresan más. Juan Yanes

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Salir de esta ratonera

Posted in Uno y todos los mares by Juan Yanes on 21 julio, 2010

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Dentro y fuera

Posted in Arquitecturas by Juan Yanes on 21 julio, 2010

.Fotografía  hecha por Charo S.

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Extinción de las palabras

Posted in Objetos by Juan Yanes on 20 julio, 2010

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Pedradas

Extinción de las palabras.- Debían quedar muy pocas palabras ya, porque cuando lanzamos el trasmallo para captar el sentido de la realidad, sacamos las redes vacías. Hicimos esa operación durante semanas enteras sin ningún resultado. El día que se extingan las palabras utilizaremos piedras para hablar. Juan Yanes

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Agua

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 20 julio, 2010

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Línea recta

Posted in Objetos by Juan Yanes on 20 julio, 2010

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Línea recta (diletantismos):

—Sucesión continua e indefinida de puntos que no posee principio ni fin.

—¡No, no y no! No puede haber nada continuo e indefinido. No puede existir nada que no tenga principio y fin.

Juan Yanes

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Hervor

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 20 julio, 2010

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Un hombre solo sin sombra

Posted in Inventario de manos y cuerpos by Juan Yanes on 19 julio, 2010

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Relatos Mínimos

Un hombre solo sin sombra.- Un hombre solo sin sombra, atraviesa la ciudad. Nadie lo ve, nadie lo mira, nadie sabe de dónde viene, nadie lo espera. Ese hombre solo sin huellas puede matar sin ser descubierto. Ese hombre solo sin rostro es el asesino perfecto. Ese hombre es la impunidad absoluta con que usted y yo soñamos. Juan Yanes

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Berodes

Posted in Naturaleza by Juan Yanes on 19 julio, 2010

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Relatos Mínimos

Berodes.- Desde la claraboya del granero se contemplaba el mundo. Un mar embravecido de tejados cubiertos de cientos de berodes servía de pasto inicial a la mirada. ¡Ah, los berodes! “Humildes plantas que hacen como un bosque diminuto, liliputiense, en los tejados, decorativo y simbólico”, que decía don Miguel de Unamuno, que hablaba con mucha suficiencia de nosotros, los islotados, en esa etnografía fantástica que es Por tierras de Portugal y España. En ocasiones nos arriesgábamos por el caballete del tejado, a horcajadas, para alcanzar la visión entera de aquel interminable bosque de Liliput, que era nuestra infancia. Juan Yanes

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Caño

Posted in Objetos by Juan Yanes on 19 julio, 2010

Una foto de mi amigo Rubén, sacada con mi máquina

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Trampa para narcisistas

Posted in Naturaleza by Juan Yanes on 19 julio, 2010

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Instrucciones para bajar una escalera

Posted in Arquitecturas by Juan Yanes on 18 julio, 2010

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Relatos Mínimos

Instrucciones para bajar una escalera.- Lo mejor para bajar una escalera es leer las Instrucciones para subir una escalera de Julio Cortázar, empezando por el final como si fuera un bustrófedon, dado que bajamos y no subimos.  En todo caso, siempre existe el recurso expeditivo de dejarse caer hasta el final de la misma, rodando y poniendo especial empeño en no romperse la crisma. Esta opción requiere mucho entrenamiento y dado que hay escaleras particularmente aviesas, lo mejor es deslizarse por el pasamanos, saltando una fracción de segundo antes de colisionar con el pomo que suele estar al final del pasamanos, dando un leve impulso hacia fuera con el glúteo externo, para evitar dolorosas contusiones genitales y estragos de mayor cuantía. La única diferencia de esta escalera con respecto a la de Cortázar es que aquella era deliciosamente convencional, tenía principio y fin, pero ésta, por la que estoy bajando ahora, no se acaba nunca. Desciende hacia abajo más y más y más. Juan Yanes

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El rayo que no cesa

Posted in Escultura y pintura by Juan Yanes on 18 julio, 2010

Esculturas de Calatrava

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Papel para escribir poemas de papel

Posted in Objetos by Juan Yanes on 17 julio, 2010

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Las metáforas de la vida cotidiana: la cabeza mecánica

Posted in Objetos by Juan Yanes on 17 julio, 2010

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La cabeza mecánica.- Vivimos dentro de metáforas, pensamos la realidad a través de metáforas. El lenguaje de la vida cotidiana está saturado de metáforas. No podríamos comunicarnos si ellas. La cabeza, por ejemplo. En las metáforas del lenguaje cotidiano, la cabeza aparece como algo mecánico, e incluso como algo electromagnético, como un artefacto: “tengo fundidos los plomos”; “a ese le falta un tornillos”; “está hecho un máquina”; “a la tía esa le funciona el coco cantidad”; “cuando empieza el mal rollo, desconecto rápidamente”. La cabeza es también un recipiente en el que entran y salen cosas: “hoy no me entra nada en la cabeza”;  “tengo la mente totalmente vacía”;no me cabe nada más en el caletre”; “no le entra la tabla de multiplicar”; “tengo un montón de ideas en mente”; “métete esto en la cabeza”; “tiene la cabeza hueca”. La cabeza es en ocasiones “el tarro”, “la olla”, “la perola”, “el bidón”. Juan Yanes  

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Modus vivendi

Posted in Con la musica a otra parte by Juan Yanes on 17 julio, 2010

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Diálogo de la pescadilla

Posted in Arquitecturas by Juan Yanes on 16 julio, 2010

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Diálogo de la pescadilla

—¿Están todos bien?
—Sí, estamos bien.
—Y tu niña, ¿está bien?
—Sí, está bien.
—¿Es estudiosa?
—Sí, estudia mucho.
—Es inteligente, ¿verdad?
—Pues no lo sé. Sí, supongo que es inteligente.
—¡Ah!, a mi me hubiera gustado mucho estudiar…
—Tú estudiaste, sabes muchas cosas, tienes una memoria de elefante y si lo que quieres que te diga es que eres inteligente, te diré que eres una mujer muy inteligente.
—Yo no era inteligente, yo era listilla. Sólo sabía cosas sueltas. Por ejemplo, el agua: ‘el agua es un líquido incoloro, inodoro, insípido, transparente y elástico. Compuesto de hidrógeno y oxígeno en cantidades constantes’.
—¡Eso está muy bien! Leías mucho ¿no?
—Bueno, leía, leía. Le leía el periódico a mi padre, que se tumbaba en un sillón y me decía, ‘¡niña, léame las noticias!’.
—Así aprendiste.
—Mi padre era muy dejado. Siempre tenía un moro de abastos que le hacía las cosas de la huerta. Él no disparaba un chícharo.
—¡No digas eso de tu padre, mujer!
—Don Antonio Vandevalle, el alcalde, le dio la administración de La Ciudadela. Cobraba las habitaciones.
—¿La Ciudadela?
—Sí, allí, donde vivían todos los que no tenían perras: una habitación con derecho a retrete, que estaba fuera.
—¿Y el baño?
—No, baño no. La gente se bañaría, pero no sé dónde.
—Vaya.
—¿Tú, dónde vives ahora?
—Donde siempre, en la casa donde vivió Aníbal, el del loro.
—¡Claro, claro! Una vez se le inundó y pensó que Nicolasa, la mujer que le limpiaba, le dejaba los suelos más brillantes del mundo. ¿Te lo he contado alguna vez?
—Sí, ya me lo contaste.
—Ahora cuento las cosas varias veces. Debe ser para que no se me olviden.
—No importa.
—Ese loro te enseñó a ti todas las palabrotas que sabías de pequeño.
—Era un loro inteligente.
—¿Inteligente? Un loro indecente. Eso es lo que era.
—Bueno.
— Aníbal, no tenía buena salud.
—No.
— ¿Se murió?
—Sí.
—¿Yo viví en esa casa?
—Sí, durante muchos años. En el piso que estaba justo encima.
—Ah, pues no me acuerdo.
—Claro que te acuerdas.
—Dime una cosa, ¿están todos bien?
—Sí, estamos bien.
—Y tu niña, ¿está bien?
—Sí, está bien.

Juan Yanes

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Panteón excesivo

Posted in Arquitecturas by Juan Yanes on 16 julio, 2010

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Panteón excesivo.- ¡Qué hiperbólicos los gabachos! Qué excesivo el Panteón, ¿no? Debe ser parte del estereotipo ese atávico de la Grandeur. A mí me entierran en un sitio así, y me muero. J.Y. 

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Leer

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 15 julio, 2010

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Derechos del lector y de la lectora

1. Derecho a no leer: la mayor parte de los buenos lectores se conceden diariamente el derecho a leer o no, a mirar una mala película que a tomar un buen libro, no obligue en el momento y el lugar, no piense ni opine de que, el leer es un acto sólo para intelectuales, no coloque a la lectura en el sitio de los eruditos.

2. Derecho a saltearse las paginas: no creo que existan buenos lectores que alguna vez al menos, no hayan hecho uso de este derecho, no sancione al niño que lo hace, ni al joven, en realidad, es saludable saltearse lo que va a quitarnos el placer de lo bueno que queremos disfrutar.

3. El derecho a no terminar un libro: hay infinitas razones para negarnos a terminar un libro, desde la no comprensión, o la no aceptación del estilo o forma, hasta la rutina cotidiana y el no poder saber que estoy haciendo con este libro entre mis manos…dejemos que alguna vez la decisión de no terminarlo no nos haga sentir ni hacer sentir culpables, no concentremos nuestro esfuerzo si la lectura no nos provoca hasta el final, el ansia de la resolución y el deseo de no acabarla.

4. El derecho a releer: este derecho es desde cualquier ángulo, lo que no leí antes, lo que quiero disfrutar otra vez, lo que quiero comprobar y lo que quiero leer por el placer de no olvidarlo, todos podemos hacerlo cuantas veces queramos y recordemos una vez más que no es la cantidad de lectura sino, la calidad, si releer algo bueno nos produce placer, releamos infinitas veces.

5. El derecho a leer cualquier cosa: sabemos que los libros también son productos de nuestra época, sabemos que no todos son de la misma calidad, pero entre los gustos y los deseos, están los clásicos universales, las buenas o malas novelas, pero siempre se debe de tener el derecho a leer, desde lo comercial o informativo hasta un poema que no muere en el tiempo, concédale al niño el derecho de leer lo que quiera.

6. Derecho al bovarismo: (enfermedad de transmisión textual), la satisfacción inmediata de nuestras sensaciones… esa sensación de éxtasis que embarga al joven lector y que nos hace agitarle ante sus ojos el título del clásico que debería leer, no cedamos al bovarismo de quitarles el placer que pueden experimentar ante una descabellada obra de ciencia ficción o una novela demasiado rosa.

7. El derecho a leer en cualquier lugar: no existen lugares para la lectura, no necesitamos el silencio y el espacio de los edificios o la hora de la siesta, dejemos que el niño lea adonde quiera hacerlo, eso es parte de la libertad y la formación del hábito.

8. El derecho a hojear: yo hojeo, nosotros hojeamos, dejemos que hojeen, todos hemos necesitado el uso de este verbo para saber y conformar la visión de lo que vamos o no a leer y disfrutar, en el hojeo está el primer contacto de placer con la lectura.

9. El derecho a leer en voz alta: no creo que nadie haya no experimentado alguna vez la oportunidad de sentirse a si mismo leyendo un diálogo o una cita que nos embriaga de emoción, escucharnos participando con el autor en nuestra consigna preferida es uno de los placeres más reconfortantes y estimulantes de la lectura.

10. El derecho a callarnos: el hombre construye casas porque está vivo, pero escribe libros porque se sabe mortal, vive en grupos porque es gregario, pero lee porque se sabe solo…no necesitamos comentar ni analizar lo que leemos, más bien puede ser siempre, un acto de resistencia, una lectura bien llevada salva de todo, incluido de uno mismo, y por encima de todo, leemos contra la muerte.

Daniel Pennac 

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Mar eterno

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 15 julio, 2010

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Mar eterno.- Digamos que no tiene comienzo el mar: empieza en donde lo hallas por vez primera y te sale al encuentro por todas partes. José Emilio Pacheco 

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Galería de efebos

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 14 julio, 2010

Escultura de Juan Bordes

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Perfil elusivo

Posted in Inventario de manos y cuerpos by Juan Yanes on 14 julio, 2010

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Perfil elusivo.- No sé a dónde miras. Nunca se ve el mismo paisaje. A lo mejor miras a tu interior: la simetría del cuerpo humano, una utopía morfológica, donde tu perfil elusivo desaparece. Pero están aquí las sombras inaudibles del dolor, el desorden intacto de la vida. El aire contaminado del alma. Aquellos ojos, desprendidos de algún fulgor lacerante. Mientras el horizonte sigue flotando a la altura de tu mirada, he aplazado la decisión de vivir. Yo sé que tú recorres el mundo con los ojos cerrados y acaricias lentamente mis manos frías. Juan Yanes

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Ojo

Posted in Objetos by Juan Yanes on 14 julio, 2010

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Ceremonial edípico

Posted in Inventario de manos y cuerpos by Juan Yanes on 14 julio, 2010

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Fotos de fotos: El rostro de la desigualdad

Posted in Crítica, Foto de fotos, Inventario de manos y cuerpos by Juan Yanes on 14 julio, 2010

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El rostro de la desigualdad. Estas fotos tienen un indudable valor antropológico y testimonial. Ponen rostro a la desigualdad y a la injusticia de la sociedad canaria de finales del XIX y principios del XX: niños y niñas trabajando, mujeres descalzas, cuerpos marcados por la pobreza y la marginación. Joaquín Costa podría haber escrito Oligarquía y caciquismo, con la sola mirada a la sociedad canaria del momento. Juan Yanes

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Freire

Posted in Los mensajes de la botella by Juan Yanes on 13 julio, 2010

 

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Paulo Freire, una criatura vegetal.- Siempre he hecho una lectura, a la vez, sentimental y política de esta rara avis llamada Paulo Freire, difícil síntesis de intelectual y hombre de acción. Es quizá poco conocida su vertiente más poética, aquella en la que introduce, por ejemplo, la mitología de los árboles. El árbol de la ciencia, el árbol de la vida, el árbol del bien y del mal, el árbol del conocimiento. Morada de espíritus protectores, símbolo del cosmos, de la madre, de la fecundidad, símbolo medieval del género humano… Freire fue sin duda, una criatura vegetal. “Los árboles —decía— siempre me han atraído. Las copas redondeadas, la variedad de su verde, la sombra acogedora, el olor de las flores, los frutos, la ondulación de las ramas, más intensa o menos intensa en función de su resistencia al viento. La agradable acogida de sus sombras siempre dan a quien a ellas se acerca, incluso a los pájaros multicolores y cantadores. A los bichos, tranquilos o no, que reposan en ellos” y concluye: “Sombra y luz , cielo azul, horizonte profundo y amplio expresan mis vivencias. Sin ellos apenas llego a sobrevivir, y en menor medida existo. Mi biblioteca de adulto tiene algo de esto. En algunas ocasiones es como si estuviese a la sombra del árbol de mi infancia”. Esto lo escribió Freire antes de morirse. El propio título del libro, A la sombra de este árbol es un postrer recordatorio de sus temas más querido y recurrentes y un redescubrimiento deslumbrado de su propia infancia. Juan Yanes

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Sillón de mimbre con gato

Posted in Animalario by Juan Yanes on 13 julio, 2010

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La cúpula de cristal

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 13 julio, 2010

Interior del Museo Británico

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Cuento para niños un poco perversos

Posted in Naturaleza by Juan Yanes on 12 julio, 2010

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Cuento para niños un poco perversos.- Hay un hombre que sale de su casa con una escopeta y disparaba al cielo todos los días. ¡Pum, pum! Un día el hombre que dispara al cielo con la escopeta apunta al sol y le da. ¡Pum, pum! Al cabo de un momento el sol empieza a dar tumbos y se desplomaba sobre el mar con un estruendo enorme. La gente se queda perpleja. Pasado un rato muy largo, el sol se apaga. Otro día el hombre de la escopeta dispara contra la luna. ¡Pum, pum!  La gente ve cómo la luna se va desinflando en el aire mientras sube y gira en círculos como un globo errático, cada vez más pequeña hasta que desaparece. Entonces la gente va a la casa del hombre, le quitan la escopeta y ¡pum, pum!  ¡Se acabó el ruido!  Juan Yanes

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Que tu falda era tu blusa, que tu corazón su casa

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 12 julio, 2010

Una foto de C.Y.

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