El oscuro borde de la luz II (fotos y microrrelatos)

El sumiller del Conde

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 15 septiembre, 2010

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El sumiller del Conde. Era cierto. El mancebo del laboratorio de análisis de sangre, trabajaba por la noche como sumiller del Conde Drácula. La policía lo atestiguó después de exhumar el cadáver de los sótanos del castillo. El cuerpo del joven, totalmente exangüe, tenía, además, dos finísimas incisiones en la yugular, a la altura del Triángulo de Farabeuff y junto a él, un candelabro de plata apagado. «Esto pasa por jugar con fuego y no saber beber», dijo el inspector jefe en tono profesoral, antes de cerrar el caso definitivamente, mientras se pulía el colmillo derecho con la uña del dedo índice, introduciendo en grado enorme de incertidumbre en la historia. Juan Yanes

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Aves aleves

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 15 septiembre, 2010

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Lectura de la imagen

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 15 septiembre, 2010

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Sucedido.- Cuando yo era maestro de escuela, en los años setenta, se puso de moda algo que llamaban, “lectura de la imagen”. Los maestro y maestras que hacíamos “lectura de la imagen”, nos considerábamos, obvio es decirlo, la vanguardia de la vanguadia de la modernidad. Partíamos de la convicción de que no sólo había que enseñar a leer y a escribir, sino que también había que enseñar a interpretar las imágenes que ya empezaban a sacudirnos desde todas las latitudes. Sabíamos que nuestros antepasado del s. XVII, siendo analfabetos, leían  perfectamente la simbología compleja de los cuadros de Johannes Vermeer, por ejemplo. Pero esa sabiduría popular se perdió irremisiblemente. También partíamos de la hipótesis de que todas las imágenes publicitarias eran una manipulación insidiosa de la realidad, que buscaban alienarnos, confundirnos, pervertirnos… Una especia de teoría general de la sospecha universal. Así que allí estábamos nosotros con nuestra flamante asignatura de “Lectura de la imagen”, y allí estaba yo con mi anuncio de Vodka Smirnoff en el que se veía la susodicha bebida, en un primer plano, recién sacada del congelador, sudando, y en un segundo plano una portentosa piba en minifalda, andando despreocupada hacia nosotros y como diciendo: “Si no bebes Smirnoffffffff, no te vas a comer un rosco en tu vida, tío”. Bueno, pues yo tenía una especie de alumno aventajado que ante cualquier anuncio, imagen, cuadro, escena, dibujo, retrato, pintura, representación, figura o fotografía que llevara a clase para su estudio, siempre e indefectiblemente, descubría una tía en pelota, unos senos flotantes escondidos en algún remoto rincón, un trozo de pezón en zozobra, el escorzo de media areola, una nalga o el inicio dubitante del pelo pubiano del Monte de Venus de alguna ninfa, real o imaginaria. Todo esto, para concluir que yo sé lo que diría aquel alumno aventajado mío, si viera la inocente imagen que hoy les traigo. Se la cuelgo sin ánimo de que la lean, la interpreten o la extrapolen. Simplemente para que la miren y aprendan a ver los objetos a la altura de los ojos de los objetos. Ciao. Juan Yanes

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