El oscuro borde de la luz II (fotos y microrrelatos)

Mar de bajura

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 10 diciembre, 2010

juan yanes

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Mar de bajura.- El mar se había puesto rojo. Pescaban a gangarro, quietos o curricando, a dos o tres kilómetros de la costa. Ellos esperaban, tensos, la aparición de las doradas albacoras que nunca llegaban. Mientras, se entretenían metiendo engodo de sardinas y calamares que olía a muertos, hasta que mordían los tiburones. Entonces se tensaba la cuerda y desde arriba, los hombres, empezaban a tirar con tiento. Tú podías ver el cuerpo enorme de aquellos animales cómo venían desde la profundidad describiendo majestosos círculos hasta que llegaban a la superficie enganchados al anzuelo que se habían tragado. Comenzaban entonces a agitarse ferozmente y la barca se estremecía, pero los hombres aquellos les metían un bichero por la boca y dejaban que perdieran fuerza poco a poco. Luego los subían a la barca, los rajaban desde el bajo vientre hasta la boca, les sacaban el anzuelo y los volvían a tirar al mar, uno y otro y otro, hasta que el mar se convertía en un charco de sangre. «Estos cabrones se comen todo el pescado», decían los hombres. Juan Yanes 

 

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Dada la naturaleza de los acontecimientos

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 9 diciembre, 2010

JUAN YANES

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Dada la naturaleza de los acontecimientos.- Al pisar tan fuerte sobre aquellas losas, se le rodó el pie, se le fue el cuerpo hacia adelante, tropezó con la cadera contra el entarimado, puso la mano, giró el codo, torció el hombro, sacó el cuello y metió la cabeza. Pero antes de meter la cabeza tuvo tiempo de mirar, con el rabillo del ojo, las caras de los que estaban allí y lo que se le venía encima, porque a pesar de la naturaleza de los acontecimientos, en esa fracción de segundo pudo decir, «van a matar a un inocente». Y lo dijo, precisamente, en el momento en que el verdugo le asestaba el golpe final y la cabeza salía rodando por su propia índole escaleras abajo, obligándole a pisar tan fuerte sobre aquellas losas que se le rodó el pie, se le fue el cuerpo hacia adelante, tropezó con la cadera contra el entarimado, puso la mano, giró el codo, torció el hombro, sacó el cuello… pero esta vez y dada la naturaleza de los acontecimientos anteriores, no metió la cabeza, que siguió rodando escaleras abajo por su propia índole. Juan Yanes

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gigante azul abierto democrático: en fin, el mar

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 9 diciembre, 2010

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“Gigante azul abierto democrático: / en fin, el mar”, son los versos finales de una estrofa del poema Tengo de Nicolás Guillén

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Fin

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 8 diciembre, 2010

JUAN YANES

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Fin.- A medida que camina se hunde, su vida es de color amargo, preludio de una ruptura, lenta acumulación de desencantos, estado de guerra no declarado, incesante acopio de palabras llenas de púas, frases entredichas, dardos, dijiste, dije, administración de pequeñas porciones de veneno, heridas, minúsculas infidelidades, prolongados silencios, rumores de pasos que van y vienen sobre la memoria, imposibilidad de recuperar el tiempo perdido, sonido de la llave en la cerradura, poco a poco desaparecen los holas y los adioses, luces que se apagan, puertas que se cierran, pasillos de luz tenue donde las figuras desvaídas se fugan, espacios donde no ocurre nada, nada explota, no hay notas altisonantes ni ruidos estridentes, todo está larvado, todo está por ocurrir, todo sucede con una tensa suavidad mientras la vida discurre, como una corriente subterránea, hacia la ruina. Juan Yanes

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El paisaje es un estado de ánimo

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 8 diciembre, 2010

JUAN YANES

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Cuestiones de microinformática avanzada

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 7 diciembre, 2010

JUAN YANES

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Cuestiones de microinformática avanzada

—Al final, ¿pudiste abrir el archivo?

—Sí. No me preguntes cómo.

—¿Entonces?

—No sé, lo golpeé, lo mordí, lo exprimí, lo machaqué.

—¿Y la información?

—Imagínate. La información salió mordida, vapuleada, exprimida, machacada, irreconocible.

—¿Pero abrirlo, lo abriste, no?

—Sí, abrirlo lo que es abrirlo, lo abrí, pero no preguntes cómo.

—¿Cómo?

—Joder, ¿no te acabo de decir que no me lo preguntes? ¿No ves que son cuestiones de microinformática avanzada?

Juan Yanes

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JUAN YANES

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Óscar Domínguez

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 7 diciembre, 2010

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Oscar Domínguez, Manolo Millares, Cristino de Vera, nada más que ellos tres. Los demás son comerciantes que pintan lo que dicta el mercado. Ellos, son los tres únicos pintores de esta tierra. Sin duda, el que más cerca está del corazón es Oscar Domínguez, porque conoció el exilio, y vivió siempre en el filo de la navaja de las vanguardias. La misma navaja con la que se cortó la venas cuando decidió marcharse. Juan Yanes

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“¿Qué horas son mi corasón?”

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 7 diciembre, 2010

juan yanes

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Reloj del Ayuntamiento de la ciudad de Bruselas, en la Gran Plaza

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¡A las barricadas!

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 6 diciembre, 2010

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¡A las barricadas!

—¿Papá, porqué militarizan a los controladores?

—Porque van a privatizar los aeropuertos y antes de hacerlo hay que doblegar cualquier resistencia. No puede haber trabajadores con privilegios, porque los demás trabajadores se desconsuelan y en lugar de dar privilegios a todos, se los quitan a los que los tienen y santas pascuas. ¿Entiendes?

—No.

—Yo tampoco lo entiendo. Pero sí sé que los que tienen el poder no hacen las cosas a lo tonto, nos quieren meter el miedo en el cuerpo, como si fuéramos delincuentes, nos van a ir quitando todas las conquistas poco a poco, y aquí no se va a mover ni dios.

—Pero tú siempre dices que los verdaderos delincuentes son los bancos ¿no? ¿Por qué no militarizan los bancos?

—Oye, esa sí que es una buena idea. Voy a hablar con SuperRubalcaba inmediatamente a ver qué me dice, y si no, ¡a las barricadas!

Juan Yanes

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Fotos de Charo S.

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Veranar

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 5 diciembre, 2010

JUAN YANES

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Veranar donde un agua clara con sonido

Corrientes aguas, puras, cristalinas,/ árboles que os estáis mirando en ellas,/
verde prado, de fresca sombra lleno,/ aves que aquí sembráis vuestras querellas.
Garcilaso de la Vega
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Aquellos chopos de la rivera del Guadarrama… árboles de la memoria. Cuando el calor era sofocante íbamos al río y buscábamos las charcas de la orilla, entre los cañaverales, y hundíamos los pies en el limo. Yo sentía aquel frescor insólito derretirse entre los dedos como si pisara una inmensa tarta de chocolate y pistacho, y observaba cualquier movimiento a través de la superficie del agua, también de color verde, y las burbujas subiendo desde el fondo a la superficie como si el barro respirara porque estaba vivo y el movimiento de las innumerables hojas de los chopos sobre nuestras cabezas como cortinas trémulas que filtraban el sol. Recuerdo el ruido ensordecedor de las cigarras que hacía más sofocante el calor de los veranos de entonces.

Decían de ahogados en las riadas del invierno y de espíritus que vagaban por el Monte de Batres, porque las almas —seguían diciendo—, eran acuáticas y nemorosas y entre ellas paseaba errática la sombra enamorada y fugaz de Garcilaso. El aire estaba quieto y sólo se movía la luz entre los árboles y todo aquel mundo era un rumor resplandeciente y cegador que nos impedía mirar al cielo, menos en la gruta arbórea que formaban las choperas. Siempre estaban los tábanos zumbando y los incansables caballitos del diablo inventando acrobacias imposibles, pero nosotros nos olvidábamos de la vida y nos dejábamos hundir en el limo hasta la rodilla persiguiendo culebras de agua con las manos en los escondrijos del remanso y debajo de las piedras.

Tengo miedo de volver y no encontrar ese río ni aquellos pueblos que recorríamos a pie: Casarevuelos, Serranillos del Valle, Griñón, Humanes, Los Álamos, Cubas, Carranque y al fondo, ya muy lejos, Navalcarnero. “Allí mi corazón tuvo su nido un tiempo ya, mas no sé, triste, agora o si estará ocupado o desparcido”.

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JUAN YANES

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A hombros

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 4 diciembre, 2010

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A hombros

—Súbeme a tus hombros, papi.
—¿Por qué te tengo que subir a los hombros?
—Es que estoy malita.
—¿Malita? ¿de qué estás tú malita?
—De hipo.
—¡Ah!

Juan Yanes
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Perro tímido

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 4 diciembre, 2010

juan yanes

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La luz ámbar del dulce atoño

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 3 diciembre, 2010

JUAN YANES

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La luz ámbar del dulce otoño.- Empiezan los precarios días de luz ámbar del dulce otoño. Ellos están callados, como si pensaran. Ellos se frotan las manos que parecen sarmientos secos. Ellos son ásperas ramas llenas de nudos. Yo los afeito y los baño y les pongo una muda nueva para que huelan bien y calcetines de lana. Ellos miran. Ellos te miran a ti, pero seguramente no ven la luz de melaza que entra a raudales por los ventanales del corredor. Ellos no tienen tiempo para esas cosas, están ensimismados. Ellos no hablan. Ellos miran desde el fondo de sus ojos perdidos. Ellos están enredados para siempre en una nebulosa que no es luz, es una especie de tiempo detenido y confuso. El tío Gerardo era de  Cabuérniga. El tío Gerardo hablaba un poco, y yo le decía que era imposible que existiera un pueblo con ese nombre y él se reía y decía que a lo mejor se lo había inventado. También miraba desde el fondo, pero luego me decía, «no seas tonto, claval, aprende a tocar el acordeón, es el instrumento más completo que hay en el mundo. No pierdas el tiempo aprendiendo cosas que no sirven para nada». El tío Gerardo estaba solo. Nadie venía a verlo. Todos estaban solos. Nunca venía nadie a verlos. El tío Gerardo no se levantó al día siguiente. El día parecía un melocotón de luz ámbar, y es así, en esa luz cómo el otoño se los lleva, casi con dulzura. Juan Yanes

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JUAN YANES

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A dúo (Allegro ma non troppo)

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 2 diciembre, 2010

 

JUAN YANES

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JUAN YANES

JUAN YANES

JUAN YANES

juan yanes

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A dúo (Allegro ma non troppo). Pooooooo po po po po po pó. Tiaro triroriro triaro, triaro tiroriro triaro. Po po po po po pó. Tiaro triroriro triaro, triaro tiroriro triaro. Po po po po po pó. Tiaro triroriro triaro, triaro tiroriro triaro. Po po po po po pó. Tiaro triroriro triaro, triaro tiroriro triaro. Po po po po po pó. Tiaro triroriro triaro, triaro tiroriro triaro. Po po po po po pó. Tiaro triroriro triaro, triaro tiroriro triaro. Po po po po po pó. Tiaro triroriro triaro, triaro tiroriro triaro. Po po po po po pó. Tiaro triroriro triaro, triaro tiroriro triaro. Po po po po po pó. Triapo, popó, po triapopopopoooooopó. Juan Yanes.

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Augurio

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 1 diciembre, 2010

JUAN YANES

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Augurio.- Siempre que abro un libro, lo abro por la página que sangra. J.Y.

 

JUAN YANES

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Máscara

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 1 diciembre, 2010

JUAN YANES

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Máscara.- Todas las transformaciones tienen algo de profundamente misterioso y de vergonzoso a la vez, puesto que lo equivoco y ambiguo se produce en el momento en que algo se modifica lo bastante para ser ya otra cosa, pero aún sigue siento lo que era. Por ello, las metamorfosis tienen que ocultarse; de ahí la máscara. La ocultación tiende a la transfiguración, a facilitar el traspaso de lo que se es a lo que se quiere ser; éste es su carácter mágico, tan presente en la máscara teatral griega como en la máscara religiosa africana u oceánica. La máscara equivale a la crisálida. Juan Eduardo Cirlot (Diccionario de símbolos, Ediciones Siruela, Madrid, 1997, págs. 307-308)

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