El oscuro borde de la luz II (fotos y microrrelatos)

Estalagmita

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 8 abril, 2011

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Objetos de la imaginación y el deseo

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 8 abril, 2011

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La paradoja de la existencia de los objetos

Discutían. Entonces para ti, ¿existen los objetos aunque no haya nadie que los pueda nombrar? Claro, existen porque su existencia es independiente de que ti y de mi. No importa que nosotros no existamos, los objetos existen fuera de nosotros. Estás equivocado. Nombrar un objeto quiere decir que hay alguien en el mundo que ve ese objeto y le pone un nombre. El que se equivoca eres tú porque precisamente aunque no haya nadie en el mundo ese objeto existe. Pero existe ¿para quién? El problema es que la existencia de algo depende de que haya alguien que tenga conciencia de que existe. Si no existe nadie en el mundo, si en el mundo sólo existieran objetos, no existiría conciencia, es decir, personas. Al no existir personas no existiría ni siquiera el concepto de objeto, ni de existencia. La existencia hace referencia a la conciencia de la existencia… No me convences, toda esa argumentación es platonismo puro y duro. Haces depender los objetos de la existencia de la idea de esos objetos. Nada de Platón. Yo admito la existencia del mundo al margen de la idea que tenga yo de ese mundo. Lo que defiendo es que la pregunta sobre la existencia de ese mundo objetivo, es una pregunta humana, sólo la pueden hacer las personas y si partimos del supuesto de que no hay personas en el mundo, nadie puede hacerla, ¿te das cuenta?… Cuando nos fuimos, seguían discutiendo. Es una discusión que no tiene solución y ya empezaban a repetir los argumento. Hay gente así, que discute por el placer de discutir, sabiendo que están dentro de una paradoja.

Juan Yanes

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Objetos de la imaginación y del deseo

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 7 abril, 2011

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Los objetos de la imaginación y del deseo nacen por generación espontánea. Hay que ayudarlos un poco en ese tránsito, es verdad, pero el merecimiento es suyo exclusivamente. Basta con girar 180º un objeto cualquiera para que aparezca otro en su lugar, desconocido hasta ese momento, inimaginable, increíble, inaudito, insólito. Normalmente los objetos de la imaginación y del deseo son inútiles y flotan en el aires. No se mueven, están más bien suspendidos. Pero por encima de cualquier atributo menor, está su belleza. Una belleza sólida, rotunda, irrevocable porque tiene en su génesis el azar, que es la fuente inequívoca de la perfección.  Juan Yanes

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Cala

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 6 abril, 2011

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Tú eres una cala y nadie puede plegar sus hojas y metérselas debajo del brazo porque son sueños

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Doblar la esquina

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 6 abril, 2011

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Doblar la esquina

Ella girar como un gato al doblar la esquina, con una elegancia absoluta. Pero él, ¡santo Dios! ¿Dónde aprendió este tipo a doblar esquinas? ¿Quiénes fuerton sus maestros, dónde estudió el bachillerato unificado y polivalente? ¿Cómo se puede doblar una esquina así, con esa desgana, con ese rebote, con ese abotargamiento en el cuerpo, con esos brazos rígidos y esas manos muertas? Los tipos así deberían quedarse en su casa encerrados todo el día y no salir a la calle hasta que aprendan a doblar esquinas.

Juan Yanes

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Sucia, triste, desdichada patria

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 5 abril, 2011

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¡Oh, qué cansado estoy
de mi cobarde, vieja, tan salvaje tierra,
y cómo me gustaría alejarme,
hacia el norte,
en donde dicen que la gente es limpia
y noble, culta, rica, libre,
despierta y feliz!

[…]
Pero no he de realizar nunca mi sueño
y aquí me quedaré hasta la muerte.
Pues soy también cobarde y salvaje
y amo, además,
con desesperado dolor,
a esta mi pobre,
sucia, triste, desdichada patria.

Salvador Espriu

 

Las fotos muestran un paisaje de la cordillera de Anaga en la Isla de Tenerife. Para hacerlas tuve que esquivar cubos de basura, una anarquía de cables que cruzaban en todas las direcciones, casas abandanodas… Anaga es una de las zonas menos degradadas de las islas Canarias y, sin embargo, cada vez resulta más triste adentrarse por sus barrancos. El unico patrimonio de la islas es el paisajístico, pero la miopía política y la corrupción, la especulación del suelo, el modelo de desarrollo económico basado en un crecimiento turístico irracional, la cultura del cemento, han arruinado ese patrimonio. El texto que he colgado es un frangmento del poema de Salvador Espriu, Ensayo de cántico en el templo, en versión de José Corredor-Matheos

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El fotógrafo ciego

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 4 abril, 2011

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El fotógrafo ciego

Dice el fotógrafo ciego que las fotografías no se explican, y tiene razón porque para él las fotos son un trozo de papel duro que él mira con los ojos fundidos en negro. Un trozo de papel sobre el que imagina cosas cuando pasa los dedos por encima. Las fotos proyectan una imagen negra para mi amigo el fotógrafo ciego, negra como la noche que él ve durante el día y la noche. Pero yo conozco al fotógrafo ciego y cuando nadie nos mira, nos acurrucamos bajo el aro de luz y yo le cuento lo que pasa en las fotos negras que él saca. Al fotógrafo ciego le gusta que le cuente las fotos que hace, no que se las explique. Por ejemplo, esta casa en ruinas, se la voy describiendo minuciosamente: es como si le dieran un mordisco a una casa, le digo, y la dejaran desnuda, con su intimidad al aire. Y sigo durante un buen rato describiendo detalles. Luego digo en tono reflexivo, una casa en ruinas, en una sociedad en ruinas, hemos dejado de ser personas, ha desaparecido la privacidad… pero enseguida me corta, sólo quiero que me la describas, no me comas el coco. Yo para mis adentros pienso todo lo contrario: las fotos, el arte, la literatura te permiten lecturas infinitas, hay que interpretar las fotos, los cuadros, porque todo en la vida hay que interpretarlo, explicarlo, buscarle un sentido, dos, tres, veinte sentidos. Seguramente, la vida carece de sentido absoluto, por lo menos en aquella rancia acepción finalista, pero los mil fragmentos en que se divide sí los podemos interpretar. Debemos sospechar de todo, interrogar. Buscarle los tres pies al gato, levantar la alfombra de las cosas a ver qué hay debajo. Las fotos nos sirven para ver la realidad y también para inventarla ¿Por qué no se van a interpretar? ¿De dónde viene esa especie que las imágenes y las palabras están reñidas? Las fotos nos hacen preguntas, nos descubren márgenes, rostros, paisajes, aristas, abismos, miradas… También las fotos del fotógrafo ciego que carecen de intención poética, están sacadas desde la oscuridad y sin embargo son bellas.

Juan Yanes

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El mar

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 3 abril, 2011

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El mar tenía tanta luz que de un sorbo se bebió las sombras. J.Y.

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El mar

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 3 abril, 2011

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El mar batió tan fuerte que borró la memoria de las piedras. J.Y.

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La rendija

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 2 abril, 2011

 

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La rendija

En las casas viejas todo eran rendijas. Ahora, en estas asépticas casas modernas es difícil encontrar una. Sin rendijas no hay infancia, porque la infancia es una larga impostura basada en la estrecha vigilancia de los mayores a través de las rendijas: aquellas sábanas manchadas de sangre que sacaban a escondidas del cuarto de mi madre; las discusiones de los abuelos que dormían en habitaciones diferentes; mi tía loca, que suspiraba incesantemente invocando al Sagrado Corazón de Jesús, arrodillada delante de un cuadro que representaba a un hombre joven con barba, guapísimo, sosteniendo entre sus manos la víscera cordial atravesada por un puñal y goteando sangre… Todo era visto por aquellos ojos, registrado por la mirada de aquella infancia definitivamente perdida entre rendijas.

Juan Yanes

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Luna

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 1 abril, 2011

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Luna

Cuando sale esa luna tan descomunal, siento la llamada inminente de la jungla y dejo de ser, ipso facto, responsable de mis actos. El problema es que hay tantos licántropos, lobisones y gente en general que padece en grados diversos algún tipo de zoantropía, que nos podemos juntar en los parques públicos cientos de maníacos aullando a la luna, como si fuera un concierto polífónico, o mejor, una monodia interminable con la letra “uuuuuuuuuuuu”.

El Licántropo de guardia

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Yo creo que pienso

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 1 abril, 2011

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Yo creo que pienso

Yo creo que pienso, para eso tengo la cabeza. Vamos, estoy seguro que pienso algo. Dicen que no, que soy duro de mollera, que tengo la cabeza como una piedra, que no me entra nada, pero no es verdad. Yo creo que tengo algunas ideas. Vamos, estoy seguro que tengo algunas ideas. Cuando me pongo a pensar la cabeza se me ablanda y noto como un cosquilleo cerebral, o algo así y todo empieza a ir deprisa y a llenarse de tentáculos y antenas. Pasan imágenes, veo cosas. Ya sé que las imágenes no son ideas, pero no sé hasta qué punto eso es verdad. Yo he visto Un perro andaluz, no hay palabras en esa película, pero cuando la veo me asalta cantidades de preguntas y entiendo cosas, o sea, ahí hay ideas que están unidas a esas imágenes magníficas. Esa película la vi yo, por primera vez, a finales de los años sesenta cuando trabajaba de camarero en El Submarino Amarillo. La pusieron en un cine de Pimlico un grupo de exilados políticos españoles y la proyectaron junto con otra película que se llamaba, To Die in Madrid, que está hecha con trozos de documentales que sacaron unos reporteros franceses, clandestinamente, de la Filmoteca Nacional cuando todavía vivía Franco. O sea que yo tengo ideas. Creo que tengo algunas ideas. Vamos, estoy seguro que tengo algunas ideas. Pero como siempre me están diciendo lo contrario: que no pienso, que tengo el encefalograma plano, que no tengo nada en la cabeza, que tengo la cabeza llena de serrín, que tengo la cabeza vacía, que tengo la cabeza llena de pajaritos, que tengo la cabeza hueca… me voy a estar callado. No les voy a dar el gusto de exponer, ni enunciar nada, ni desarrollar ningún tipo de idea, ni de concepto, ni ningún principio general, modelo analítico, paradigma, ideología ni nada por el estilo. ¿Y saben por qué? Pues tampoco se lo voy a decir. Ya está.

Juan Yanes

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