El oscuro borde de la luz II (fotos y microrrelatos)

La república de las tripas

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 23 enero, 2012

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La república de las tripas

● El problema del hambre es un problema político, sin embargo, muchos creen, ingenuamente, que es un problema de comer o no comer. Por ejemplo, algunas ONGs.

● Adelgazó tanto que se lo llevó el viento. Luego se volvió incoloro, luego inodoro y, finalmente, invisible que es una de las mejores maneras de no estar gordo.

● En el amor como en el comer,  lo cuantitativo no está peleado con los cualitativo. Se complementan y potencian.

● Hacer de comer es una forma de ternura.

● Pronto volveremos a oír hablar de cañones o mantequilla.

● ¿Me pregunto por qué la alta cocina y la dirección de orquestas sinfónicas es cosa de hombres?

● En casa de un amigo mío, entes de empezar a comer pronunciaban una fórmula mágica. Empezaba el abuelo que era como un gorrión con las manitas chiquitas, y la cabecita minúscula y su pico, decía: Edent pauperes. Y todos respondían: et saturabuntur, et laudabunt Dominum qui requirunt eum. Y yo decía, sí, sí, porque no sabía en qué idioma estaban hablando. Esta historia es de antes del Diluvio Universal.

● Recuerde siepre: ¡Las mejores destupiciones con Agua de Carabañas!

● Por cierto, el Arca de Noé debió de tener tremendos frigoríficos para dar de comer a tanta gente, con dietas tan diversas y especializadas.

● La primera vez que entré en un restaurante y me dijeron si quería la carta, pensé que me había equivocado de establecimiento y estaba en correos y telégrafos.

● El Comité Olímpico Internacional ha encontrado esteroides anabolizantes en el champú que utilizaba Sansón, el forzudo aquel de la Biblia.

● La comida de diseño es una mezcla de laboratorio de química orgánica y taller de decoración minimalista, servida normalmente en sitios donde, o los platos son muy grandes, o las mesas muy chicas.

● Si fuéramos lo que comemos, seríamos caca.

● Mi padre tenía prohibida la entrada a la cocina de mi casa. Yo le preguntaba cómo lo había conseguido, pero nunca me lo dijo y se fue con el secreto a la tumba. Ahora soy yo el cocinilla de mi casa.

● España sigue siendo una cuestión de escuela y despensa.

● El equilibrista hacía una dieta equilibradiiiiiiisima.

● Como siga la cosa así volveremos a la comida del recuerdo: ¿te acuerdas cuando comíamos huevos? ¡Qué tiempos!

● Estudios correlacionales: no conozca a nadie que cocine bien y sea mala persona. Las personas que hacen bien de comer, pintan y dibujan bien.

● El analfabetismo y el hambre no son lacras ni enfermedades endémicas de los pueblos, son el resultado de estructuras sociales injustas.

● ¡Una dieta retro que hace furor! La de Don Alonso Quijano: Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes y algún palomino de añadidura los domingos.

● Hay frutas y verduras realmente obscenas, pero la naturaleza es ciega a nuestros tiquismiquis.

● Comer hasta reventar. ¿Se acuerdan de aquella película de los años setenta, La grande bouffe de Marco Ferreri, en que todos sus protagonistas se suicidan comiendo… Otra alegoría sobre la autodestrucción de la burguesía que no se ha cumplido.

● Entre el comercio y el bebercio anda el juego. O sea, entre lo que es comestible y bebestible. O sea, entre la manducación y la bebienda.  O sea, entre la pitanza y la bebetura. O sea, entre el comistrajo y el bebistrajo. Pues eso.

Juan Yanes

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