El oscuro borde de la luz II (fotos y microrrelatos)

Maxorata

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 28 febrero, 2012

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Maxorata

Mi abuela María nació en el caserío de Lajares en la isla de Maxorata en el año de 1885. Entonces y ahora, Maxorata era un desierto, una tripa reseca y cuarteada donde miles de cabras vivían ramoneando el aire. Mi abuela era una cabra. Iba sola a todos los sitios, sin tener que ver con nadie y también se alimentaba del aire. Según y cómo, la llamaban María, Mariquilla, Doña María o Maruca y ella, según y cómo, respondía. Clasificaba a los hombres en tres grandes categorías, a saber: Devasos, los que no hacían nada por perezosos en grado superlativo. O sea, eran unos grandísimos gandules. Jadarios, holgazanes de grado medio. Tipos enclenques y pusilánimes que no tenían la determinación de los devasos para ser unos vagos integrales. Y, finalmente, los merdellones, faltos de aseo personal, a los que también llamaba gediondos. La mayoría de los gediondos eran haraganes de consideración. Hablaba de ellos con la suficiencia de una sufragista y cuando pasaba por delante de alguno, miraba hacia otra parte, y se ponía a resongar del coraje que le daban. Tenía una RCA-Victor, para escuchar los seriales y las novelas que ella llamaba “la radio galena”, pero no era una radio galena, sino una radio de lámparas a la que propinaba constantes guantazos para que se le quitara las tos. Entonces decía: se están callados todos, que va a empezar la radio-novela, así que ni mu. Y se callaba todo el mundo.

Juan Yanes

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Escultura en madera del busto de una cabra. Morro Jable, Jandía, Fuerteventura.

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