El oscuro borde de la luz II (fotos y microrrelatos)

Cuerpos y almas

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 6 agosto, 2012

Vista parcial de un conjunto de almas en asamblea, tomada furtivamente

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Cuerpos y almas

El cuerpo, la piel, los cuerpos blandos, los cuerpos solos, abandonados, los cuerpos acariciados, los cuerpos bellos, los cuerpos rotos, tullidos, mutilados, parapléjicos. Los cuerpos torturados. Los cuerpos enamorados, los cuerpos que piensan, los cuerpos que desean. Me interesan las pasiones que recorren esos cuerpos: De noche oigo tu cuerpo incandescente. No sé cómo decírtelo, amor mío, pero en el siglo XVI los sin papeles, resulta que tampoco tenían alma. Iban sólo con el cuerpo desnudo por dentro, como tú y yo, arrimando afectos contra el frío. Pero también me interesan las almas porque es un mundo lleno de sutilezas e imaginación desbordantes. He escrito algunas cosas livianas sobre ellas, porque una vez vi una bandada de almas hermosísimas cruzando el horizonte y sé que vuelan. Los escolásticos escribieron infinidad de cosas sobre las almas. Eran verdaderos especialistas en el asunto. Después fue decayendo el interés por ellas y hoy podemos decir que están prácticamente olvidadas. El único que mantiene el entusiasmo por estas extraordinarias criaturas —casi poéticas—, es el profesor Umberto Eco y, modestamente, un servidor. Pero a pesar de mis investigaciones particulares, todavía subsisten mis dudas sobre su consistencia y espesor y sobre el hecho, nada banal, de si tienen alas o no; si entran y salen del cuerpo cuando les da la gana o si están siempre encerradas; todavía sigo preguntándome si tienen su aposento en el cerebro o en la vesícula biliar o en alguna otra víscera; si son transparentes o tienen algún tipo de coloración; si flotan o se hunden; si se insuflan o se introducen por goteo; si pesan o son evanescentes; si existe un registro donde se apuntan… A veces, también he de confesarlo, dudo de ellas, porque son esquivas y entonces pienso que el alma es el cuerpo o digo lo mismo que el poeta Juan Gelman, que tenemos cuerpalma. Aunque él, tampoco da demasiados detalles de esta nueva criatura. Al final, termino confundiendo el alma con el anima mundi del Timeo de Platón, con el alma de los brutos, con el alma del fusil, con el alma mater o con el alma del violín, que es un alma bellísima y vibrátil.

Juan Yanes

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