El oscuro borde de la luz II (fotos y microrrelatos)

Deseos rotos

Posted in Arquitecturas by Juan Yanes on 9 agosto, 2010

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La ventana

Posted in Arquitecturas by Juan Yanes on 8 agosto, 2010

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Relatos Mínimos

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La ventana.- Abre la ventana y ve a otra mujer que abre la ventana y a través de ella, seguramente, puede ver a otra y a otra, más diminuta, que hace lo mismo, hasta que se pierde la mirada. La ventana es la arquitectura de las mujeres. Están ahí clavadas, esperando, enmarcadas dentro de ese símbolo. Ella no quiere ser ventana, quizá puerta arco soportal calle. Pero se asoma y ve siempre un paisaje nuevo como la página de un libro abierto al azar. Se ha acostumbrado a mirar desde allí, a ver precipitarse a los suicidas de las azoteas como frutas maduras que se desprenden del árbol de la vida. Sabe que ha llegado la primavera por el rumor tumultuoso de los abrazos y entonces, como Tristana desde el balcón, enseña la enigmática hermosura de sus pechos, antes de pasearse desnuda por las cornisas. Juan Yanes

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Paisaje para licántropos

Posted in Arquitecturas by Juan Yanes on 5 agosto, 2010

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Relatos Mínimos

 El licántropo.- El licántropo de la casa de fieras de mi pueblo, a pesar de ser una de las atracciones más importantes que tiene el establecimiento, es algo lamentable. Para decirlo claro: es una birria absoluta de licántropo, sin verdadera pasión por la licantropía. No sale por las noches, no muerde y dudo mucho de que alguna vez haya asustado a alguien de verdad. Cuando cierran las puertas de la casa de fieras, por la noche, se va al cuarto del vigilante, se toman algo juntos, juegan a las cartas un rato y, enseguida, se retira a su cubículo a repasar apuntes. Terminó ya el bachillerato nocturno y ahora Estudia Filosofía y Letras por correspondencia. Es una pena, porque mira que está bien retribuida la profesión. El problema del licántropo de mi pueblo es que no tiene vocación. Juan Yanes

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El muro

Posted in Arquitecturas by Juan Yanes on 4 agosto, 2010

 

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Textos robados

El muro

El peregrino llega junto al muro,
ya sin aliento, apoya el él las manos
y la frente, buscando refrigerio:

mas pronto las aparta, que unas manos
y una encendida frente
lo sostienen del otro lado.

Ángel Crespo.

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Readymade

Posted in Arquitecturas by Juan Yanes on 1 agosto, 2010

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El turista accidental

Posted in Arquitecturas, Escultura y pintura by Juan Yanes on 28 julio, 2010

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Relatos Mínimos

El turista accidental

……….Viajar, viejar, viajar. A él le hubiera gustado viajar. Le hubiera gustado ser un viajero, como los de antes. No un aventurero, no un viajero legendario de esos que iban a ensanchar la geografía a golpe de machete, ni un atleta desquiciado y fanfarrón como Hemingway que atravesaba los continentes para abatir fantásticos animales. No, un viajero modesto, ligero de equipaje, un Paul Bowles, o incluso menos. Alguien capaz de recorrer tranquilamente calles y plazas. Alguien capaz de sentarse a hablar con la gente y quedarse un rato, sin prisa, mirando el paisaje, extasiado, viendo el vertiginoso vuelo de los pájaros. No llevar guías turísticas, ni mapas. Dejarse guiar por la intuición…

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……….Pero, sin saber cómo, ese destino se truncó. Se vio reducido así a la triste condición de turista episódico, sujeto a la compulsión de los paquetes supereconómicos de ocasión de las agencias de viajes y los touroperadores, en periplos organizados y masificados: comida basura, hoteles desastrosos, visitas guiadas, interminables traslados en autobús y siempre rodeado de esa masa ubicua de japoneses con sus mil artilugios fotográficos… Algo lamentable para un mitómano del viaje, para un diletante del camino.

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……….Aquel invierno cruel lo obligarían a visitar Roma, desde la Cloaca Máxima hasta la cárcel Mamertina, a la velocidad del rayo. Cuando llegó a Fiumicino, el cielo era una bóveda gris acerada y al abrirse la puerta automática de cristal que daba al exterior, las cuchillas del aquilón se le incrustaron en el rostro, sin piedad. Le untaron la cara con crema Nivea y lo lanzaron a visitar la Roma Imperial. Hacía un frío que pelaba.

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……….En el Foro Romano le pusieron en las manos un exhaustivo mapa arqueológico del lugar. Vería aquella sucesión ingente de piedras, aquel amasijo de resto de civilizaciones que se pisotearon unas a otras, se destruyeron, se reconstuyeron y se volvieron a aniquilar otra vez, en un ejercicio de furia destructora fuera de lo común, como quien contempla una sucesión vertiginosa de imágenes abstractas. Aquel interminable laberinto de rocas venía explicado con todo género de detalles en un documento adjunto al mapa, en el que había decenas de llamadas con numeritos dentro de un redondel, que se correspondían con el mapa.

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……….Con este instrumental seguía, incansable, las explicaciones de la guía que hacía de cicerone. Ante sus ojos se veía el resultado de aquel formidable desastre en forma de ruinas: columnas rotas, templos semidestruidos en equilibrio inestable, basílicas partidas por la mitad, capiteles hundidos en la tierra que asomaban tímidamente la cabeza, casas de vestales, triglifos, majestuosos arcos conmemorativos, metopas sin cuento, enormes sillares de granito, arquitrabes y una sucesión infinita de nombres propios: Vespasiano, Cástor, Tito, Pólux, Julia, Antonino, Faustina, Majencio, Saturno, Septimo Severo… La guía no paraba de hablar. Hablaba como un autómata. Hablaba a tal velocidad que cuando ella estaba explicando el fulgor de la Fontana de Trevi la gente esta mirando aún las teselas del pavimento de una casa romana del foro imperial, o trataba de identificar, en las alturas, una especie de arco adintelado que coronaban el ábside de un templo del tiempo de los etruscos o del tiempo de Maricastaña…

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……….¿Cómo comprender en dos horas dos mil años de historia? Imposible, así que llegaron al Capitolio, donde recibían honores los vencedores, y contemplaron desde arriba aquel derroche de arquitectura decapitada con el Coliseo al fondo. Fue entonces cuando la guía, exhausta y en cumplimiento de un deber inexcusable, hizo un último gesto con el brazo señalando la cima sur de la colina Capitolina donde estaba ubicada la roca Tarpeya, desde la que los romanos lanzaban al vacío a los condenados por traición durante la República. Entonces, con una dicción perfecta en cinco idiomas, invitó a aquel rebaño de insufribles fotógrafos de ocasión a precipitarse colectivamente en el abismo, lo que hicieron de inmediato, entusiasmados, pensando que era la última atracción del recorrido turístico del día.

Juan Yanes

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Las cuatro esquinitas

Posted in Arquitecturas by Juan Yanes on 27 julio, 2010

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Textos robados

 La infancia es la máxima laborrosidad porque está ocupada en descubrir el mundo y en recreárselo. Cualquier cosa que nos ha ocurrido es una riqueza inagotable: cada retorno a ella la aumenta y ensancha la dota de relaciones y de profundidad. La infancia no es solamente la infancia vivida, sino la idea que de ella nos hacíamos en la juventud, en la madurez, en la vejez. Por eso parece la época más importante:  porque es la más enriquecida por las rememoraciones sucesivas. Cesare Pavese

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Cesare Pavese, El oficio de vivir. El oficio de poeta, editado en Barcelona por Bruguera-Alfaguara, 1979, pág. 195.

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Escalera invertida: instrucciones de uso*

Posted in Arquitecturas by Juan Yanes on 27 julio, 2010

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(*) Ponerse en contacto, urgentemente, con Georges Perec

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Dentro y fuera

Posted in Arquitecturas by Juan Yanes on 21 julio, 2010

.Fotografía  hecha por Charo S.

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Instrucciones para bajar una escalera

Posted in Arquitecturas by Juan Yanes on 18 julio, 2010

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Relatos Mínimos

Instrucciones para bajar una escalera.- Lo mejor para bajar una escalera es leer las Instrucciones para subir una escalera de Julio Cortázar, empezando por el final como si fuera un bustrófedon, dado que bajamos y no subimos.  En todo caso, siempre existe el recurso expeditivo de dejarse caer hasta el final de la misma, rodando y poniendo especial empeño en no romperse la crisma. Esta opción requiere mucho entrenamiento y dado que hay escaleras particularmente aviesas, lo mejor es deslizarse por el pasamanos, saltando una fracción de segundo antes de colisionar con el pomo que suele estar al final del pasamanos, dando un leve impulso hacia fuera con el glúteo externo, para evitar dolorosas contusiones genitales y estragos de mayor cuantía. La única diferencia de esta escalera con respecto a la de Cortázar es que aquella era deliciosamente convencional, tenía principio y fin, pero ésta, por la que estoy bajando ahora, no se acaba nunca. Desciende hacia abajo más y más y más. Juan Yanes

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Diálogo de la pescadilla

Posted in Arquitecturas by Juan Yanes on 16 julio, 2010

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Diálogo de la pescadilla

—¿Están todos bien?
—Sí, estamos bien.
—Y tu niña, ¿está bien?
—Sí, está bien.
—¿Es estudiosa?
—Sí, estudia mucho.
—Es inteligente, ¿verdad?
—Pues no lo sé. Sí, supongo que es inteligente.
—¡Ah!, a mi me hubiera gustado mucho estudiar…
—Tú estudiaste, sabes muchas cosas, tienes una memoria de elefante y si lo que quieres que te diga es que eres inteligente, te diré que eres una mujer muy inteligente.
—Yo no era inteligente, yo era listilla. Sólo sabía cosas sueltas. Por ejemplo, el agua: ‘el agua es un líquido incoloro, inodoro, insípido, transparente y elástico. Compuesto de hidrógeno y oxígeno en cantidades constantes’.
—¡Eso está muy bien! Leías mucho ¿no?
—Bueno, leía, leía. Le leía el periódico a mi padre, que se tumbaba en un sillón y me decía, ‘¡niña, léame las noticias!’.
—Así aprendiste.
—Mi padre era muy dejado. Siempre tenía un moro de abastos que le hacía las cosas de la huerta. Él no disparaba un chícharo.
—¡No digas eso de tu padre, mujer!
—Don Antonio Vandevalle, el alcalde, le dio la administración de La Ciudadela. Cobraba las habitaciones.
—¿La Ciudadela?
—Sí, allí, donde vivían todos los que no tenían perras: una habitación con derecho a retrete, que estaba fuera.
—¿Y el baño?
—No, baño no. La gente se bañaría, pero no sé dónde.
—Vaya.
—¿Tú, dónde vives ahora?
—Donde siempre, en la casa donde vivió Aníbal, el del loro.
—¡Claro, claro! Una vez se le inundó y pensó que Nicolasa, la mujer que le limpiaba, le dejaba los suelos más brillantes del mundo. ¿Te lo he contado alguna vez?
—Sí, ya me lo contaste.
—Ahora cuento las cosas varias veces. Debe ser para que no se me olviden.
—No importa.
—Ese loro te enseñó a ti todas las palabrotas que sabías de pequeño.
—Era un loro inteligente.
—¿Inteligente? Un loro indecente. Eso es lo que era.
—Bueno.
— Aníbal, no tenía buena salud.
—No.
— ¿Se murió?
—Sí.
—¿Yo viví en esa casa?
—Sí, durante muchos años. En el piso que estaba justo encima.
—Ah, pues no me acuerdo.
—Claro que te acuerdas.
—Dime una cosa, ¿están todos bien?
—Sí, estamos bien.
—Y tu niña, ¿está bien?
—Sí, está bien.

Juan Yanes

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Panteón excesivo

Posted in Arquitecturas by Juan Yanes on 16 julio, 2010

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Panteón excesivo.- ¡Qué hiperbólicos los gabachos! Qué excesivo el Panteón, ¿no? Debe ser parte del estereotipo ese atávico de la Grandeur. A mí me entierran en un sitio así, y me muero. J.Y. 

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Optimismo

Posted in Arquitecturas by Juan Yanes on 11 julio, 2010

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Pedradas

Pesimismo.- Si eres optimista con respecto al futuro del pesimismo, eres pesimista. Si eres pesimista con respecto al futuro del optimismo, sigues siendo pesimista. No hay manera del salir del pesimismo. El optimismo es la ingenuidad, el pesimismo nos acerca a la lucidez. Aunque seguramente el mundo no funciona con dicotomías. Juan Yanes

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Historia de la piel

Posted in Arquitecturas by Juan Yanes on 10 julio, 2010

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Historia de la piel.- El urbanismo es una disciplina profética. Construye la ciudad del futuro. Pero en realidad es una disciplina prosaica, hace lo que puede o lo que le dejan, malvive entre burócratas y especuladores, entre sus propios burócratas y especuladores. La arqueología es, sin embargo, una disciplina de la memoria. Reconstruye el pasado, lo inventa. La arqueología reconstruye la historia de la piel de las ciudades destruidas. Seguramente, ambas disciplinas mienten porque la ciudad nunca será y nunca fue lo que ellas dicen. Juan Yanes

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Y la topí cerrada

Posted in Arquitecturas by Juan Yanes on 10 julio, 2010

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Y la topí cerrada

Por la tu puerta yo pasí, / Y la topí cerrada.
La llavedura yo bezí, / Como bezar tu cara.
Canción anónima sefardí
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Hay una la larga lista de escritores con la lengua partida, que se autoexcluyen de la familiaridad de su lengua materna, para ingresar en la máxima tensión, en el dominio de la lengua del otro, del mundo, de los mundos. Escritores escindidos que queman la palabra. Uno de ellos es, sin duda, el trasterrado Juan Gelman. Expulsado, perseguido, desarraigado, escuchaba de niño, arrobado, a su hermano mayor, recitar a Pushkin en ruso. Juan Gelman aprende ‘ladino’ en su madurez, para escribir Dibaxu (Debajo), como una búsqueda desesperada de lo que está en lo más recóndito de la lengua con la que habla y trabaja. ‘Escribí los poemas de Dibaxu en sefaradí, de 1983 a 1985. Soy de origen judío, pero no sefardí, y supongo que eso algo tuvo que ver con el asunto… textos (que) dialogan con el castellano del siglo XVI. Como si buscar el sustrato, hubiera sido mi obsesión. Como si la soledad extrema del exilio me empujara a buscar raíces en la lengua, las más profundas y exiliadas de la lengua’.

Juan Yanes

Escucha, si te apetece, esta canción sefardita en la voz de Soledad Bravo.
El video es un paseo por la judería de Córdoba 

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El ahorcado

Posted in Arquitecturas by Juan Yanes on 1 julio, 2010

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El ahorcado.- Me lo habían advertido: ‘no es de fiar’, me decían, ‘ya verás tú, los problemas que te crea’, ‘tiene constantes desarreglos’, ‘sólo te va a dar disgustos’. Pero yo no me dejo influir por la opinión de la gente, así que quise verlo con mis propios ojos. Fui a su casa, encontré la puerta de la calle abierta, entré y llamé pero nadie me respondió. Pasé y fui a lo que supuse sería su habitación. Lo encontré sobre la mesa, parpadeando todavía. Era un XT-286, seguramente, un ordenador del jurásico que se quedaba colgado por menos de nada. Me lo vendían por cuatro perras. Juan Yanes

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Cúpulas

Posted in Arquitecturas by Juan Yanes on 28 junio, 2010

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Mercado Central de Valencia

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Una habitación con vistas

Posted in Arquitecturas by Juan Yanes on 26 junio, 2010

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La bóveda

Posted in Arquitecturas by Juan Yanes on 11 mayo, 2010

Mercado Central de Valencia

………………….. La bóveda.- Yo ando por techos y ventanas buscando las agujas del cielo para que respiren los deseos y los agujeritos por los que se fuga el pez de la jaula a navegar entre las nubes de la bóveda celeste de un cielo que está por encima del cielo. Los chiquillos del barrio dicen que estoy loco, y es que dejaron escapar el niño que llevaban dentro. Juan Yanes

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¡Ah, el modernismo!

Posted in Arquitecturas by Juan Yanes on 6 mayo, 2010

 

Casa de Punt de Ganxo, Valencia. Construída en 1906 por el arquitecto Manuel Perís Ferrando

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El azud de oro

Posted in Arquitecturas by Juan Yanes on 4 mayo, 2010

L’Assut d’Or, puente de Santiago Calatrava sobre el cauce del Turia, Valencia. Asud, es un tipo de represa árabe constuida para regadios.

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Escenario atlántico

Posted in Arquitecturas, Sin categoría by Juan Yanes on 29 abril, 2010

Escenario del Auditorio de Las Palmas de Gran Canaria

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