El oscuro borde de la luz II (fotos y microrrelatos)

Lecciones gratuitas de sociología barata

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Lecciones gratuitas de sociología barata.- Hay día peripatéticos, como hoy. Me saluda la señora de las flores. Eso es normal, hace años que nos conocemos. Luego me saluda el barrendero, eso ya no es tan normal. Se ha hecho amigo mío a raíz de una conversación sobre el trabajo de los barrenderos. Somos menos que nada, me dijo el otro día. Entonces yo le dije algo así como que el estatus social es arbitrario y que se fundamenta en prejuicios sobre el valor de las profesiones, muchas veces creados artificialmente por los medios de comunicación de manera espuria. Sobre todo por la tele que es una máquina de hacer basura y de crear estereotipos a porrillo. El barrendero me dijo, repítamelo, y entonces se lo expliqué de otra manera: mire usted, le dije, el estatus no es más que la atribución de valor que la sociedad hace hacia un tipo de trabajo. El anverso del estatus es la autoestima, ¿vale? Vale, dijo el de la basura. Normalmente cuando el estatus es muy alto, los miembros de esa cofradía, grupete, oficio o profesión, tienen un elevado concepto de sí mismos… pero no siempre. Todo esto lo inventaron unos norteamericanos que estaban hasta el moño de las clases sociales, de la lucha de clases y el marxismo, porque a ellos lo que les gustaba un montón era el capitalismo. Se llamaban funcionalistas, ¿me entiendes? Le entiendo, le entiendo. El estatus, o sea, el valor que se atribuye a un trabajo no tiene que ver nada con el valor social real de ese trabajo. Esto lo tiene usted que tener muy claro para no deprimirse y comprende de manera objetiva su lugar en la estructura social. Me parece que me estoy enrollando. No, no, en absoluto, siga, siga. Sigo: el estatus de los barrederos es muy bajo, porque vivimos en una sociedad muy cabrona, pero el valor de su trabajo es fundamental. Si usted no recoge la basura, nos comen las ratas ¿vale? Vale, me dijo el barrendero. Bueno pues ha sido un placer. Otro día seguimos. Me despedí y, sin saber por qué, añadí, otro día podríamos hablar de la movilidad social, tema que como usted comprenderá es de vital importancia, ¿vale? Vale, dijo el barrendero y ahora me espera todos los días y me tropiezo con él al doblar las esquenas y se hace el encontradizo, para que sigamos las clases de sociología. Juan Yanes

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