El oscuro borde de la luz II (fotos y microrrelatos)

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 2 noviembre, 2012

 He agotado la capacidad de este blog.
Si quieres seguir viendo lo que hago ven a

El oscuro borde de la luz III

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Máquinas de llorar

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 2 noviembre, 2012

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Máquinas de llorar

Por aquí debería salir la flor del agua, pero salen lágrimas, gánigos de leche negra, morteros de sed, alcuzas de aceite secas, artesas derramadas. Nada contiene ya a la sangre, las ampollas rotas y las damajuanas olvidadas, las duernas vacías y los albarelos y las orzas. Cuando se rompe el cuenco de las lágrimas, todo se llena de sal, que se extiende como las arenas móviles de un desierto, para quemar la tierra y entonces la tierra grita. Cuando grita la tierra, los efluvios del vapor se condensan y se convierten en agua. La flor de agua debería salir entonces por la boca del cuenco, pero sólo salen lágrimas y gánigos de leche negra.

Juan Yanes

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Néctar y ambrosía

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 1 noviembre, 2012

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Néctar y ambrosía

Los dioses del Olimpo, dice Robert Graves en su magnífico Diose y héroes de la antigua Grecia, saciaban su sed con néctar, una bebida dulce hecha con miel fermentada, y comían abrosía, una mezcla cruda de miel, agua, aceite de oliva, queso y cebada [...] Algunos afirman que el verdadero alimento de los dioses del Olimpo eran ciertas setas moteadas que aparecía siempre que el rayo de Zeus caía sobre la Tierra y que eran éstas el motivo de su inmortalidad.

Robert Graves

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Tubos

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 31 octubre, 2012

Escultura de Eila Hiltunen, Monumento a Sibelius, Helsinki

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Tubos

Somos tubos, pensaba. Somos un tubo que empieza en la boca y terminad en el ano. Somos tubos sanguíneos que se ramifican. Cables eléctricos, macarrones por los que se deslizan las neuronas y las dendritas, vaginas, tubos seminales. Había leído hacía tiempo un libro extraño que se llamaba, Metafísica de los tubos.  Éramos pues, eso, campanas tubulares de sonidos distorsionados, tubos de tubas en los que vibra la estridente música de Jean Sibelius.

Juan Yanes

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Geoestrategia de la Guindilla, según Antonino Ney

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 30 octubre, 2012

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Geoestrategia de la Guindilla, según Antonino Ney

—Antes de empezar a hablar, me gustaría decir algunas palabras.
—Éramos poco y parió la abuela. No saldremos de quí, hasta mañana.
—No empecemos, no empecemos. Ésta, que aparece en la foto, es un tipo de guindilla conocida con el nombre de “Pimienta de la puta de la madre”. La puta de la madre, como sabes tú, aburrido e hipócrita lector o lectora, mon semblable, mon frère, es un término que está lexicalizado, o sea, emasculado y por lo tanto no tiene que ver con la carga de esa ofensa tan liminar y castiza de mandar a la mamá de cada cual a trabajar a un serrallo.
—Céntrate, Antonino y date cuenta de que estás hablando conmigo y no con ese hipotético y aburrido lector tuyo, —me dice mi amigo Panduro, que conociéndome, también reconoce que le cuesta seguir, cada vez, más el hilo de los sutiles razonamientos previos a la argumentación apodíctica final provenientes de distintas aproximaciones iniciales, que regalo en mis escasas intervenciones públicas.
—No hace falta que me des indicaciones de por dónde estoy, o a dónde voy a parar, o dónde me quedé la última vez que se me fue el santo al cielo. Sé perfectamente lo que quiero decir y el lugar al que quiero llegar. ¿Vale?
—Vale.
—Me gusta el término vale, que lo usan ahora mucho, como muletilla, los modernos, sin saber que es puro latín, ¿vale? Bueno, pues resulta que la última insidia del Ministerio de Interior del Gorilato que nos gobierna al servicio de los intereses espurios de los banqueros nacionales y transnacionales, es decir que “la extrema izquierda” (¡?) (toma revival de ultra derecha del ministro este de las palizas policiales), distribuye entre la gente que asiste a sus manifestaciones ingentes cantidades de pimienta de la puta de la madre. Sí, sí, como oyen, ingenes cantidades. Producto que convierte a las masas en una turba feroz y agresiva.
—¡Caramba, pues no estaría mal que la guindilla deviniera en arma revolucionaria!
—Permíteme un último y definitivo exceso verbal programático, amigo Panduro.
—Sea.
Amics y amigues, ¡Bon cop de falç! ¡Viva la Federación de Repúblicas Ibéricas Libres! !Viva la guindilla revolucionaria! —aquí se le hace un nudo en la garganta a Antonino Ney y no puede seguir con el discurso que, icreíblemente, comenzaba ahora.

Juan Yanes

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La fotografía, un arte funerario

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 29 octubre, 2012

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La fotografía, un arte funerario (microensayo)

Esto no es una hoja, es la fotografía de una hoja. Esta perogrullada me gusta decirla así, de manera hiperbólica, para que la gente se vea obligada a decir, ¿Pero qué dice el loco este? A lo mejor no es más que la imagen virtual de la fotografía de una hoja.  Así que, esto no es una hoja muerta, es la fotografía de un difunto. El problema está en que no sabemos cuándo mueren la hojas o cuánto tarden en morir. Pero bueno, convengamos que esto no es una hoja muerta que se resiste a morir, es una imagen mortuoria en sí misma porque la fotografía recoge un instante del pasad que también ha muerto. Por eso el blanco y negro es el color que mejor representa el carácter funebre de la fotografía. La fotografía como arte fúnebre no debe ser muy popular, yo sólo la he visto defendida por Roland Barthes, en ese libro extraordinario que es, La cámara lúcida (que está en pdf, por cierto. ¡Vaya una manera de terminar un microenseyo, con la palabra PDF!).

Juan Yanes

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Cantando debajo del agua

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 28 octubre, 2012

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Cantando debajo del agua

Estaban cantando debajo del agua un montón de animalitos, pero siempre había uno que mandaba callar al anterior. Debe ser el terrible individualismo de la gente de este país que se lo hemos pegado a los bichos. El caso es que todo esto se lo decía el agua al fuego, el fuego al palo, el palo al perro, el perro al gato, el gato al ratón, el ratón a la araña, la araña la mosca, la mosca a la rana, que estaba sentada cantando debajo del agua. Cuando el agua se puso a cantar… ¿Saben lo que cantaba?: ¡Viva la Federación de Repúblicas Ibéricas Libres! Lo cual contradice lo del individualismo. Y me alegro de verdad porque alguna vez tenemos que hacer algo juntos. Y ya puestos nos vamos de celebración con Don Ramón del Valle-Inclán y con toda la reata de borrachos del Ruedo Ibérico, perorando a voz en cuello para que lo oiga bien la autoridad competente y los guindillas de la municipalidad y la chusma esa de derechas: ¡Viva La Federal! Y entonces la rana se puso a cantar y vino la mosca y se puso también a cantar y todos los bichos que estaban debajo del agua se pusieron a cantar.

Juan Yanes

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Strange fruit

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 27 octubre, 2012

Fotografía de C. Yanes, Kursaal, San Sebastian, 2012

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Strange fruit

Hasta entonces había volado con el viento a favor y cantaba y estaba siempre alegre, como esos seres que son extrovertidos y dicen que son felices y lo proclaman a los cuatro vientos de forma presuntuosa. De pronto, todo cambió y aquella claridad otorgada se tornó huidiza y difícil y todo se cubrió de veladuras y se llenó de sospechas. Escuchaba entonces la voz partida de Billie Holiday cantando, Strange fruit. Me repetía una y otra vez, «Nada es como me lo han contando. ¿Cómo es posible que yo me haya tragado todas las mentiras del mundo sin darme cuenta?», y volvía a repetir, «Nada es como me lo han contando», «Nada es como me lo han contando». Y de noche escuchaba en mi interior, «Nada es como te lo han contando», «Nada», «Nada». Durante un tiempo me dediqué a buscar todas y cada una de las mentiras que me habían contado, e incluso llegué a perseguir a los mentirosos. Pronto descubrí que a los mentirosos también les habían mentido y que mi empeño era imposible. Quería ver las cosas con claridad pero nada era diáfano y patente. Ignoraba entonces que la verdad es oscura y está en el fondo de un laberinto y nunca se revela en su totalidad sino parcialmente. Me dijeron entra en el edificio que está hecho de luz y busca el poliedro de cristal. Pero ya no me creía nada de lo que me decían, hipnotizado por la melodía de aquellos cuerpos negros que se balancean colgados de las ramas de los álamos, como extraños frutos.

Juan Yanes

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Escucha, si te apetece, Strange Fruit, cantada por Billie Holiday

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Trama y textura

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 26 octubre, 2012

 

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Trama y textura

Si Penélope destejía lo que tejía durante el día, y así un año y dos, hasta veinte, nunca se hubiera visto el sudario de Laertes sino su extenuación. Las mayores historias de fidelidad suelen ser infieles a la historia. Así que había días en que no destejía para ver crecer el resentimiento en su corazón. Y había otros en los que jugaba con la textura y la disposición de los hilos de la tela y también se entretenía en el hastío de la urdimbre de sus amantes.

Juan Yanes

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El hipocondríaco perseverante

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 25 octubre, 2012

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El hipocondríaco perseverante

¡Ay, madre mía! Qué mala está mi tía.
¿Con qué la curaré? Con tres palos que le dé. Popular

Yo he conocido casos absolutamente paranoicos de hipocondría, la mía es una hipocondría persistente y tenaz, pero leve. Por ejemplo: no me puedo olvidar de tomar Ibis 20mg, vía oral, en el desayuno; llevar siempre a mano las tobilleras, por lo que pudiera pasar; tengo que posponer, mientras pueda, la operación de los golondrinos del sobaco y evitar, en lo posible, las cáscaras de plátanos que la gente tira impunemente a la calle; tomar una gragea de Amoxicilina 1g, cada ocho horas para las múltiples e intolerables infecciones que tengo o pueda tener; lo importante es estar preparado, física y psicológicamente para la debacle; debo tener a mano el Pulmicort Turbuhaler y hacer dos inhalaciones cada doce horas hasta que crea oportuno; debo aprovechar la acropaquia (dedos en forma de palillos) que padezco, para meterme en una batucada a tocar el tambor; ponerme el Terra Cotril y usar, al levantarme y al acostarme, las toallitas oftalmológicas para la blefaritis; encontrar la maldita leche de murciélago para la otitis o cambiar de curandero; hacer las gárgaras con el Desensin Plus, para la revitalización de encías, y utilizar el cepillo Interprox cónico CN 3008; tener siempre a mano pastillas Almax para los accesos morbosos de acidez estomacal; no olvidarme de la pastillita de San Zyloric, todos los días y vitar así la dolorosísima artritis gotosa y la litiasis renal, o sea, las piedras en los riñones que ya he visto las estrellas en tres ocasiones; tomarme las dos o tres toneladas diarias de Aerored sedante para la aerofagia galopante que padezco por culpa del gobierno que tenemos; no olvidarme de tener siempre en el monedero, baterías nº 312 para los audífonos; tener siempre los tapones moldeables de silicona para obturar los oídos por si, de manera perentoria, tengo que descolgarme de la realidad; tener siempre puesta la faja ventral para sujetar la hernia umbilical, no sea que en cualquier descuido se me salga el mondongo tan lindamnete por ahí; hacer los ejercicios en la cama y contra la pared de fortalecimiento del cuádriceps de la pierna derecha para evitar dolencias por la rotura grave del menisco que padezco; no salir a la calle en lo posible (esta es una virtud difícil de practicar hoy en día), para evitar intoxicaciones y alergias; mantener la hora diaria de natación y la dieta anticolesterol; continuar con las infiltraciones de ácido acético 5% para la fascitis plantar; mantener la dosis diaria de Macallan Fine Oak, de mediodía-tarde-noche; asistir a revisión semestral por la extracción de la vena safena; mantener tratamiento coxitis fugax, hasta remisión del dolor; encontrar agua bendita en cantidad y con la garantía necesaria para atajar la hidropesía testicular que padezco; en fin, tener siempre, Scottex 21x21cm para cualquier emergencia  y sandaraca, oropimente o arsénico blanco por si hay que poner punto y final al asunto de forma inminente.

Juan Yanes

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Los amantes botánicos

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 24 octubre, 2012


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Los amantes botánicos

Ocurría entonces que para hacer el amor se citaban en un jardín público y buscaban la más exuberante flor de hibisco rojo que quedara a su alcance. La cortaban a escondidas y la guardaban. Luego subían sigilosamente a la habitación y la ponía en un vaso con agua sobre la mesilla de luz. Todas las paredes blancas se volvían rojas como el abrazo mismo de los amantes.

Juan Yanes

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Los días

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 23 octubre, 2012

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Los días

Hay días que es mejor no salir de casa porque el cielo se llena de pájaros de plexiglás.
Hay días que deberían terminar a las once de la mañana.
Hay días, sinceramente, horrendos que deberíamos meter en una bolsa de basura o en una caja y cerrarla.
Hay días espléndidos que abren todas las ventanas y cantan.
Hay días anchos, con horas dilatadas, que se van haciendo a sí mismos lenta, parsimoniosamente.
Hay días a los que le sigue la noche. Pero no siempre es así. Hay noches eternas y días casi infinitos.
Hay días que saltan de la cama y se van a brincar al mar.
Hay días llenos de sábanas.
Hay días tristes. De una tristeza espesa, como por ejemplo, hoy. Ha muerto R.
Hay días gloriosos en que coronan de laureles la cabeza de los héroes
Hay días para nacer y días para morir, hay días para la guerra y días para la paz, hay días para el amor y días para el odio.
Hay días para doblar las esquinas.
Hay días que pasas hablando y días que pasas callando.
Hay días para ver crecer el hibisco.
Hay días que las dunas se te meten en el paladar.
Hay días de furia y de viento. Días para la venganza.
Hay días de la memoria. De los muertos que se nombran. De los muertos que se callan.
Hay días en que el cielo es de color de plomo.
Hay días locos.
Hay días en que el horizonte disipa todas las dudas.
Hay días avaros, que esconden su belleza.
Hay días generosos en los que puedes andar por sus barandas y balcones.
Hay días llenos de dudas que sólo la noche disipa.
Hay días lentos como Ocnos.
Hay días inocentes, llenos de ingenuidad.
Hay días en que es imposible que se fuguen las transparencias.
Hay días invisibles, aletargados, soñolientos, elípticos, grises.
Hay días decisivos que describen la gran parábola del destino.
Hay días llenos de páginas inapelables que atraviesan los días.
Hay días para la escritura que aprisiona el tiempo.
Hay días sueltos, como comodines, que sirven para cualquier día.
Hay días de fiesta en los que repartimos besos y pétalos de flores.
Hay días transparentes como el cristal que sirven para mirar el interior de las cosas.

Juan Yanes

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Barrigabicho

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 22 octubre, 2012

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Barrigabicho

………. ¡Eh tú, Barrigabicho!, le decían unos del barrio, ponte a trabajar gandul y no estés echado todo el día encima de esa piedra sin hacer nada. Él los amenazaba con pegarles una pedrada y les decía que estaba de servicio, vigilando la cebada de los mulos de los carros de la basura, porque era funcionario del Ayuntamiento y los mandaba a la mierda.
………. ¡Eh, Barrigabicho!, le decían los chiquillos tirándole piedras, que estás dormido en la puerta del almacén y te roban la cebada. Y Barrigabicho se levantaba y corría detrás de los ladronzuelos y les tiraba piedras. Luego volvía secándose el sudor y maldiciendo.
………. ¡Eh tú, Barrigabicho!, le decían unos de la C.N.T., que siempre pasaban por allí. Por qué estas con los alemanes, cabrón, y con el Imperio Austrohúngaro y los turcos. Un día te vamos a cortar los cojones, para que aprendas. Y Barrigabicho les tiraba piedras también.
………. ¿A qué vienes aquí, Barrigabicho?, le decían los inquilinos de la ciudadela. Aquí nadie paga un duro hasta que pongan agua corriente. Dile a tu jefe que los de la ciudadela no pagan y ándate con ojo y dilo bien dicho, porque cualquier día apareces muerto en el barranco con la barriga comida por las alimañas.
……….¿Qué pesadillas tienes Barrigabicho que duermes como asustado?, le decía su mujer. Déjame en paz que son sueños, mujer, son sueños, respondía él, y se retorcía de miedo porque soñaba que el perro que tenía dentro le mordía las entrañas.

Juan Yanes

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Algo está pasando

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 21 octubre, 2012

 

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Algo está pasando

Sísifo, abandona.

Juan Yanes

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Gente que hace cosas

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 20 octubre, 2012


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Gente que hace cosas

Uno que hizo plantar un árbol en el abismo.
Uno que se compró un tricornio, para ser Napoleón.
Uno que quería colgarse de su sombra.
Uno que fue andando por el filo de la noche hasta llegar al borde del mundo.
Uno que se iba a comer el mundo.
Uno que se metía dentro de la lluvia y no podía salir.
Uno que estaba loco de amor, como en L’âge d’or.
Uno que se hizo idiota porque decía que los idiotas eran felices.
Uno que alimentaba animales con la luz.
Uno que su mujer saltaba y brincaba todo el día.
Uno que decía que Dios nunca se ríe en el Antiguo Testamente.
Uno que vivía siempre un día después.
Uno que contaba películas de la mañana a la noche, sin parar y las mezclaba.
Uno que guardaba el aire en cajitas.
Uno que piaba.
Uno que hacía un espectáculo mientras la cabra tocaba el tambor.
Uno que hablaba debajo del agua.

Juan Yanes

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Sombra

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 19 octubre, 2012

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Sombra

Uno que se colgó de su sombra

Juan Yanes

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El trilema de Münchhausen

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 18 octubre, 2012

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El trilema de Münchhausen

—Estuve a punto de resbalar y que me aplastara un coche. En el momento en que me vi totalmente perdida, tiré de mi misma con todas mis fuerzas y me salvé.
—Ese es el trilema de Münchhausen, tía.
—¿Pero qué dices? Si eso me ocurrió a mí.
—¿Y cómo explicas lo de “tirar de ti misma”?
—Pues no lo sé.
—Pues eso es parte del trilema. Se explica porque hay un corte arbitrario en tu razonamiento.
—¡Pero qué Münchhausen, ni Münchhausen.
—Bueno también se le conoce como el trilema de Agripa.
—¿Cómo? ¡A ti te tenía que haber pasado lo del coche, a ver si te ponía a hablar tanto del trilema!

Juan Yanes

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Palmatoria

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 17 octubre, 2012

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Palmatoria

Había una vez una palmatoria que tenía un baño de plata. Vivía moderadamente bien en la vitrina de una casa. Las palmatorias servían para encajar en la parte superior una vela y evitar así que ésta se cayera cuando era trasportada de una habitación a otra. Antes la encendían todas las noches porque no había luz eléctrica. La palmatoria de la que estamos hablando, tienen un carácter apacible y ha mantenido una gran estabilidad emocional a lo largo de su vida. Es una palmatoria diligente y callada. Se alimenta de cera. Ahora vigila la casa, y si te fijas cuando le dé el sol, verás que no produce sombra. Tampoco se refleja en los espejos. Estas tres últimas características inquietan a sus propietarios.

Juan Yanes

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Sillita de ruedas

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 16 octubre, 2012

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Sillita de ruedas

Íbamos todos en sillitas de ruedas, habíamos perdido la facultad de andar. Entonces empezamos a comprender lo maravillosas que eran nuestras ciudades, la calidad e inteligencia de nuestros urbanistas, la excelencia  de nuestros gobernantes y su constante desvelo por hacer una ciudad de dimensiones humanas… Lo mejor será destruirlas y comenzar de cero, decían algunos, ¿pero quién va a hacer eso si todos estamos para el arrastre?

Juan Yanes

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Principio del desarrollo desigual

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 15 octubre, 2012

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Principio del desarrollo desigual

Tanto dentro como fuera de agua, el pez grande se come al pez chico. Se ha de observar, sin embargo, que en muy contadas ocasiones, siempre y cuando el pez chico se llame David y el grande Goliat, gana David. En estos casos excepcionales se ha observado también que los peces chicos pegan unas pedradas formidables. Algunos llaman a este fenómeno, donde los grandes son unos abusadores, “cadena trófica”, pero a mí me parece una cosa muy desagradable y de muy mal gusto. Lo mismo piensa mucha gente con respecto al darwinismo. Otra excepción a este principio lo constituye la victoria de los vietnamitas sobre los yanquis. Hasta tal punto la excepción es excepcional que no hay, que se sepa hasta el momento, ningún vietnamita que se llame David.

Juan Yanes

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Frío

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 12 octubre, 2012

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Frío

 ¿En qué piensas? En ti. Mentiroso. Pensé que habías vuelto. He vuelto. No se vuelve tan fácilmente. He vuelto por los niños. Los niños ya no están, se ahogaron también. ¿Y tú? Yo estoy envuelto en gasas en el fondo de algún sitio. Nunca llegaron a rescatarnos ¿verdad? Nunca. Entonces, aunque tengamos memoria, ¿seguimos en el fondo hasta que nosotros mismos nos olvidemos? Sí, eso es así. Uno se muere de verdad cuando nadie te nombra o cuando tú misma pierdes la memoria de tu nombre. Vámonos, hace frío aquí también.

Juan Yanes

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El hombre que sale de la pared

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 11 octubre, 2012

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El hombre que sale de la pared

Hay una pared de agua. De la pared de agua sale una burbuja. De la burbuja de la pared de agua sale un hombre. El hombre que sale de la burbuja de la pared de agua está muerto. El hombre muerto que sale de la burbuja de la pared de agua, saluda a los presentes con la mano. Uno de los presentes que ha visto al hombre muerto que sale de la burbuja de la pared de agua, dice que el muerto está, brazo en alto, haciendo el saludo romano que inventara D’Annunzio como parte del ritual del fascio italiano. Entonces se arma un tiberio de mucho cuidado, pero sin que se llegue a las manos, porque hay otro grupo de personas que dice que el muerto está simplemente abanando con la mano derecha. El muerto, ante el pitote que se está formando, opta por volver a meterse en la burbuja de la pared de agua y desaparecer. Al hacerlo, desaparece todo el escenario descrito hasta aquí y sólo queda un charco de agua en el suelo.

Juan Yanes

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El cabeza cuadrada

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 10 octubre, 2012

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El cabeza cuadrada

El cabeza cuadrada nunca intentó salir de la retícula. Al contrario, su obsesión era cuadricular la vida. Pero entre el racionalismo a ultranza y el irracionalismo más feroz, le explicaba yo, hay una gama casi finita de posturas. Pero esa especie de flexibilidad era imposibe que la entendiera El cabeza cuadrada, precisamente por tener la cabeza como la tenía.

Juan Yanes

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Café

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 9 octubre, 2012

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Café

Se sentó y pidió un café. A través de los cristales deformados veía pasar siluetas. Le sirvieron un café negro y espeso, dulce como el amor y amargo como la vida. Cerró los ojos y se lo bebió de un trago. Cuando los abrió, había perdido la noción del tiempo y del espacio. Fluctuaba, indeciso, entre la dulzura y el amargor.

Juan Yanes

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Hambre

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 8 octubre, 2012

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¡Tu país pasa hambre!

Un país de todos los demonios, como éste, con 5 millones 7oo mil parados, con los comedores sociales, los bancos de alimentos, Caritas, las ONGs desbordados, es un país donde muchas familias pasan hambre. J.Y.

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La vía mística

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 7 octubre, 2012


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La vía mística

—Yo pasé cuatro años desterrado en este desierto.
—¿Y qué comías?
—Gofio y mojama, todos los días. No había pan, ni agua.
—Entonces, ¿qué bebías?
—Vino. Sólo vino. Todos los confinados terminamos místicos perdidos y alcoholizados.

Juan Yanes

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La nigromante

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 6 octubre, 2012


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La nigromante

—Me dijiste, y yo te creí, que me esperaba un futuro luminoso, que entraría en la senda que conduce a un jardín recóndito lleno de dulzura y placer. Sin embargo, tú sabías que iba a morir.
—Te equivocas, en ese jardín sólo entran los muertos.
—¡Calla!, los muertos son pavura.
— Yo leí el futuro de tu muerte. Ya estabas muerto cuando me pediste que lo hiciera.

Juan Yanes

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Afinidad meteorológica

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 5 octubre, 2012

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Afinidad meteorológica

Cada vez que abría el paraguas empezaba a llover.

Juan Yanes

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Caracola

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 4 octubre, 2012

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Caracola

Ahora cuando acerco la caracola al oído no se oye otra cosa que el llanto.

Juan Yanes

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La vida misma

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 3 octubre, 2012

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La vida misma

………. —Mira, vamos a ver, la vida —es complicado hablar de esto ¿eh?—, la vida es algo muy grande y tú la tienes entera. Tú tienes tu vida, nosotros tenemos nuestra vida. Cada uno tiene su vida. Sí, es verdad, nosotros te hemos dado la vida, pero tu vida no es nuestra, sino tuya. Aunque tú eres nuestra, eso es indudable. Tienes los ojos de tu madre, la oreja derecha de tu tía Eulogia, la barbilla es mía —bueno eso dicen todos, aunque en el fondo yo creo que te pareces toda a mí, lo que pasa es que no lo digo para no crear un conflicto familiar de dimensiones interplanetarias, pero mi madre, o sea, tu abuela, es de la misma opinión que yo—. El pelo lo sacaste a tu abuelo Custodio, lo admito, y la oreja izquierda a tu tío abuelo Metodio. Bueno, pues a lo que iba, la vida es lo mejor que a mí y a mamá nos ha pasado en toda la vida. Todo esto te lo cuento como una cosa confidencial, ¿sabes? Te lo digo para que quede entre nosotros, ¿vale? Tu madre y yo hemos hablado un montón de veces últimamente sobre todo lo que te estoy diciendo. Son verdades de Perogrullo, pero importantes: la vida es tener vida, no lo olvides, sí, sí, estar vivo y no muerto ¿me entiendes? La verdad es que uno vive pero no reflexiona sobre la vida. Ni tu madre, ni yo habíamos reflexionado suficiente sobre lo que significa vivir. Y ahora estamos muy felices de vivir y de la reflexión que nos llevó a pensar sobre la vida misma. La felicidad es algo intrínseco a la vida. Sí, bueno, no sé cómo explicártelo, somos felices porque te tenemos a ti. Tú eres nuestra vida y nuestra felicidad, aunque eso es una metáfora y supongo que también una hipérbole. Me refiero a que ahora estamos aquí sentados en la arena haciendo un castillo, eso es la vida. No quiere decir que las demás cosas no sean la vida, al contrario, es que me gusta poner el énfasis en las cosas que muestran mejor la vida, pero la vida es…

………. —Vale, papá. No hace falta que sigas haciendo el ridículo. Lo comprendo todo perfectamente.

Juan Yanes

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