El oscuro borde de la luz II (fotos y microrrelatos)

Sirenas

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 31 agosto, 2012

.

.

Sirenas

Debes saber que las sirenas son mujeres bellísimas con alas de pájaro y garras de águila. Mitad mujeres, mitad aves. Atraen al navegante a su isla nemorosa con cantos hipnóticos y seductores, y cuando el navegante se estrella contra las rocas y naufraga, lo despedazan y lo devoran. Pero cuando el navegante resiste su canto, sin sentirse atraído por sus melodías o por sus cimbreantes palabras que recorren los caminos del mar, y sigue navegando sin mirar atrás, haz de saber, digo, que una de ellas muere, porque así está establecido en la leyenda. Yo siempre escucho las sirenas enloquecidas de Edmundo Valadés, que aúllan recorriendo la ciudad en busca de Ulises, por si las veo pasar volando y me llaman. Pero me gustaría saber a partir de qué momento se tuerce el destino de las sirenas y dejan de ser pájaros y se convierten en seres acuáticos, perdiendo su condición aérea y su ferocidad para transformarse en símbolos sexuales y abandonar el mundo de los muertos y los mitos.

Juan Yanes

.

.

.

.

.

.

.

Anuncios

Antonino Ney, pintor

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 30 agosto, 2012

.

.

Antonino Ney, pintor

 ………. Mi amigo Antonino Ney cree, ingenuamente, que todavía existen las vanguardias. Las paredes dan testimonio permanente de la abstracción. Desde que acercas la mirada a las cosas, dice enfáticamente, todo es arte abstracto. Aborrece la pintura figurativa, aunque utiliza el término con muchísima reserva porque Antonio López, pregunta con malicia, ¿es un pintor figurativo? y se queda pensando. Entiende que la abstracción es un viaje sin retorno posible, pero también admite tener una abuela que pintaba generosos bodegones y eso marca, quieras o no. Admira a Malevich, a Motherwell y a Rothko. Pero, por encima de todo, gravita en su imaginación el furor del expresionismo abstracto de Manolo Millares.

………. Pinta desde siempre. No expone. Castiga a sus amigos y vecinos con regalos esporádicos de algunos de sus trabajos y vigila sigilosamente su progresivo peregrinaje por las habitaciones de la casa, hasta que los descuelgan y los mandan al trastero. Dice que la manía de no vender cuadros tiene que ver con la trasnochada idea de no convertir su pequeña obra en mercadería y que esa fabulosa posibilidad, en los tiempos que corren,  es de las pocas cosas que nadie le puede arrebatar. Dice además que los cuadros no sólo son artefactos culturales colgantes para vestir el pudor de las paredes, sino artilugios para pensar la realidad de otra manera. Los cuadros, concluye, son como los amigos, sirven para hacer compañía y hablar con ellos un rato.

Juan Yanes

.

.

.

.

.

.

.

Cumplir años

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 29 agosto, 2012

.

.

Cumplir años

A Claudia

Has tenido que correr mucho para llegar a los siete años. Anda, corre, corre, sigue corriendo para llegar a los ocho y luego a los nueve. ¡Ya tienes ahí los diez! ¡Meriéndatelos! Sigue, sigue cumpliendo años, no pares. Cómetelos tú a ellos, para que ellos no te coman a ti. Si los años te comen estás perdida. Pero no cumplas demasiados. Párate, por ejemplo, a los treinta o a los cuarenta. Los cuarenta es una edad estupenda. No cumplas más, ¿para qué? A partir de los cuarenta te das cuenta que cumplir años no sirve para nada. Es una tontería seguir cumpliendo años innecesariamente. Pero ahí nos tienes a todos dedicados a cumplir y cumplir años como estúpidos creyendo que la vida nos va a enseñar algo. La vida se empeña en decirte que es «una pasión inútil» y que «l’enfer c’est les autres», pero es mentira porque la vida es bella. Ya verás. El amor que pongas en el oficio de vivir será siempre mucho mayor que el cúmulo de las pequeñas y de las grandes derrotas.

Juan Yanes

.

.

.

.

.

.

.

Retrato con reloj y leontina

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 28 agosto, 2012

.

.

Retrato con reloj y leontina

El abuelo murió hace ya muchos años. En esta foto, que miro ahora, aparece con su leontina de oro que le cuelga simétrica de los bolsillos del chaleco formando dos semicírculos, a ambos lados de la botonadura, atravesando un ojal. Tiene la mirada fija en un punto incierto. Parece que sonríe, pero es sólo una apariencia pues la seriedad del momento requiere más bien ese tono adusto que envuelve el aire de la escena. Su mano izquierda reposa sobre el respaldo de un sillón, mientras que la derecha tiene el pulgar y el índice metidos en el bolsillo del chaleco sintiendo el tictac del reloj como el minúsculo corazón de un pájaro. Si nos fijamos en su cara, vemos salir de ella una mirada melosa y tierna, impropia de un joven emprendedor que soñaba en cultivar feraces extensiones de tierra en Cuba y olvidarse de la pequeñez y la mezquindad de estas islas. Un poco más abajo de sus ojos, como un remedo de la leontina, el bigote curvado en sus extremos en forma, también, de semicírculo. Está de pie, dejando caer levemente el peso del cuerpo en la pierna derecha. En el reverso de la foto hay una fecha, 3 de diciembre de 1905. Ha pasado más de un siglo. Pienso que quizá el abuelo no haya muerto del todo, porque yo tengo ahora su reloj entre mis manos, latiendo como un pequeño animal, mientras la cadena de oro se me escurre, como el tiempo, entre los dedos.

Juan Yanes

.

.

.

.

.

.

.

La tía Yaiza

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 27 agosto, 2012

.

.

La tía Yaiza

La tía Yaiza era de guayaba. Yo sabía que había llegado porque dejaba un rastro de dulzor por los pasillos. Alta y flaca como un pírgano, atravesaba el aire con el aroma de las frutas. La tía Yaiza, decía mi madre, tiene tres guayaberos en el patio de su casa que son un primor.

La tía Yaiza era de suspiros. Suspiros largos, eternos. Yo le preguntaba de dónde le salían y cómo había aprendido a suspirar. Decía que del fondo del alma y que no se aprendía, sino que era la vida. Tu tía Yaiza, resoplaba mi madre, tiene muchos pajaritos en la cabeza.

La tía Yaiza decía que yo era su niño bonito y me abrazaba y me regalaba melcochas y me daba besos y me apretaba contra su pecho. La tía Yaiza no tenía hijos. Tu tía Yaiza, decía mi madre, no tuvo hijos sino penas. A partir de entonces empezó a suspirar y asuspirar.

La tía Yaiza se quedó viuda y dejó de hacerme caricias y de darme besos. La tía Yaiza, dejó de hablar y de oler a guayaba. Llevaba siempre en los brazos una muñeca de trapo. Tu tía Yaiza, decía mi madre, nunca debió alongarse tanto por aquella ventana.

Juan Yanes

.

.

.

.

.

.

.

El nefelista triste

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 25 agosto, 2012

.

.

El nefelista triste

Hoy han venido a verme varias nubes. Han pasado sobre un cielo limpio, lentas, majestuosas, demasiado conscientes de su belleza y de su brevedad. Su vida no dura más de una hora. Pasado ese tiempo se desintegran en hilachas y desaparecen. Algunas se funden en otras más grandes y las más, sencillamente, se  disuelven en el aire. Las nubes de hoy eran horizontales y se desplazaban de oeste a este, sin formar grandes cúmulos, casi como filamentos, como líneas gruesas, o mejor, como enormes barras que cortaban en dos el cielo. Hoy ha muerto Francisco Fernández Buey, el filósofo, en un día radiante, limpio, hermoso, como todo lo que él escribía.

Juan Yanes

.

Lee este artículo de Rafael Argullol,

Un agitador de la utopía

Mira los artículos de Fernández Buey

en Rebelión.org

.

.

.

.

.

.

.

Aquiles y la tortuga

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 24 agosto, 2012

.

.

Aquiles y la tortuga

Por favor, intentemos no perder la calma ni ponernos nerviosas. Vale ¿Te parece que admitamos, en principio, como modesta hipótesis de partida, la teoría de Zenón de Elea? Bien. Entonces sabemos que Aquiles corre diez veces más rápido que la tortuga y que le da diez metros de ventaja. En consecuencia, cuando Aquiles ha recorrido diez metros la tortuga ha recorrido uno. Cuando Aquiles recorre ese metro, la tortuga recorre un centímetro. Cuando Aquiles recorre ese centímetro, la tortuga recorre un milímetro… y así podemos seguir dividiendo el tiempo infinitamente y Aquiles nunca llegará a alcanzar a la tortuga. Me encanta. ¿Qué hacemos con todas las refutaciones que Borges desgrana en La perpetua carrera de Aquiles y la tortuga? Pues no sé, las ponemos en la bibliografía para las personas que quieran ampliar. ¿No te parece que estamos poniéndonos un poco repipis? Pues ahora que lo dices parecemos dos marisabidillas pedantuelas. Pues entonces, venga, hacemos el juego del falsacionismo popperiano con el pobre Zenón de Elea y luego a cenar y a la cama que mañana hay que madrugar para ir al cole.

Juan Yanes

.

.

.

.

.

.

.

Dese una ducha, amigo

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 23 agosto, 2012

.

.

Dese una ducha, amigo

Dese una ducha, amigo. Aunque usted crea que está en un país capitalista, rico, limpio, desarrollado, alguien puede haberle inoculado el virus de la sospecha, o el virus de la rebeldía y de la crítica. Venga a nuestras instalaciones, utilice nuestros productos de desinfección anti-antisistema y verá cómo deja de ser usted una persona apesadumbrada y vuelve a sonreir, a ser feliz, optimista y dinámico.

Juan Yanes

.

.

.

.

.

.

.

Montaña quemada

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 22 agosto, 2012

Montaña quemada, Isla de Fuerteventura

.

Tu sombra es tan cierta como la luz más alta

Miquel Martí i Pol

Les clares paraules, 1979

.

.

.

.

.

.

.

Mi familia

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 21 agosto, 2012

.

.

Mi familia
Contribución a la guerra en curso

En mi casa somos tres. Mi madre, mi padre y yo. Mi madre dice que somos una manada. Mi madre siempre va delante. Mi padre siempre va detrás. Yo voy en medio colgado del cuello de mi padre por medio de un artilugio. Siento su corazón, plom, plom, plom, bombeando en mi espalda. Mi madre va delate porque es la que caza. Yo tengo que fijarme en todo lo que hace mi madre,  para llegar a ser algo el día de mañana. Mi madre entra en una tienda y plis plas, se hace con un montón de comida que carga mi padre en una mochila que lleva en la espalda. Mi padre no le quita ojo a mi madre. Dice que tiene que protegerla de los depredadores. Mi padre también sabe cazar, pero no ejerce. Prefiere ser el jefe de la manada, dice, y vigilar. Tú los ves andando por la calle, así en fila india y parece que están despistados, pero qué va, están atentos al más levísimo movimiento. Vivimos en una ciudad que se llama La Jungla. La Jungla se rige por La Ley de la Selva, una especie de norma que codifica el darwinismo social y el darwinismo-darwinismo, donde únicamente sobrevive el más fuerte.

Juan Yanes

.

.

.

.

.

.

.

La cajamundo

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 20 agosto, 2012

.

.

En el mundo que queremos nosotros caben todos. El mundo que queremos es uno donde quepan muchos mundos. La Patria que construimos es una donde quepan todos los pueblos y sus lenguas, que todos los pasos la caminen, que todos la rían, que la amanezcan todos

Subcomandante Marcos

.

.

.

.

.

.

.

.

Esta música

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 19 agosto, 2012

.

.

Esta música

Esta música de la calle. A él, le gusta la música que se hace en la calle. Si me apuras un poco, es la única música que le gusta ya. No puede entrar en los auditorios, le parecen museos, mausoleos del arte, cajas de muerto. No le gusta la música enlatada en discos, en youtubes, en CD, en chismes. Sólo le gusta la música al natural, como siempre fue, saliendo del instrumento y de la boca. Y uno allí cerca, en cuclillas, sentado en el suelo, viendo las mejillas perlada de sudor de la joven que se deja el alma en cada nota. En medio de la calle, donde está la única música auténtica.

Juan Yanes

.

.

.

.

.

.

.

.

Borges ya no causa tigres

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 17 agosto, 2012

.

.

Borges ya no causa tigres

Y ya que tengo un ilimitado poder, voy a causar un tigre. J.L. Borges

Por culpa de Borges, siempre hay alguien que escribe algo sobre laberintos y pasillos que se reproducen, se replican y se multiplican innumerables veces. O sueños que se sueñan dentro de un sueño. Es un fastidio tener que leer estas cosas, cuando todo el mundo sabe que los laberintos y los sueños son por definición metáforas menores, ya muy gastadas. Por culpa de Borges, hay ciudades que fueron en su día diáfanas y transitables y ahora se han convertido en algo confuso y enmarañado. Multitud de instituciones y poetas han seguido el mismo destino: ayer transparentes y hoy paradigmas de la opacidad.

Yo estaría dispuesto a hablar con alguno de los Borges que todavía vive, estaría dispuesto a hacer las gestiones necesarias para que recibiera a una comisión rogatoria de concejales de cultura, o a un comité de notables —de esos que repiten las mismas conferencias a las siete de la tarde, como él mismo hacía—, para pedirle que deje de fingir y de infringirnos este castigo que son sus hijos e imitadores. Que les dijera simplemente que ya está bien de ‘causar tigres’ y sueños y laberintos, alegremente.

Hoy mismo he tenido que soportar a uno que conozco muy bien, sumido en ese estado laberíntico de enajenación que producen los llamados talleres de escritura, me leyó por la calle lo siguiente: «Había un corredor y al fondo una puerta. La puerta siempre estaba cerrada, pero a través de la cerradura, ella, expiaba el mundo. Un mundo limitado, en el que veía otro corredor que terminaba, a su vez, en otra puerta. La puerta jamás se abrió, pero por la cerradura entraba un haz de luz y sobre él, caminaban sus sueños. Sus sueños conducían a otro pasillo al final del cual se abría otra puerta. Y así a través de la puerta del sueño ella soñaba un pasillo donde estaba Jorge Luís Borges mirándola, ciego».

Querido Sr. Borges, ¡haga usted algo, por favor! Esto empieza a ser realmente insoportable. Prohíba cualquier tipo de laberinto. Usted, es el único que tiene autoridad sobre este tipo de monstruos.

 Juan Yanes

.

.

.

.

.

.

.

Mano de perverso polimorfo

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 16 agosto, 2012

.

.

Mano de perverso polimorfo

Las manos del perverso polimorfo son unas manos rotundas. Suelen tener cinco dedos. Si tiene seis, al sujeto lo llamarán, indefectiblemente, Seisdedos el resto de su vida. Pero no importa el número de dedos que tenga, porque en realidad actúan como un solo dedo, como una especie de alicates, de tenazas, de pinzas. Su mano, que se prolonga en dedos tipo longaniza, es una suerte de instrumento prensil, que no sólo sirve para el acopio de materiales diversos, sino que en ocasiones sirve también como lanzadera, y lo mismo le da tirar un Rolex por la ventana, que una copa de cristal de Murano. Lo importante es agarrar y lanzar de forma contundente. Agarrar y lanzar. El brazo, la mano, los dedos forman pues, una especie de unidad de destino a lo universal, que aferra todo lo que se pone a su alcance. Gracias a la capacidad de oponer el dedo pulgar, estas posibilidades son infinitas, lo que complica la crianza también en grado infinito, porque nunca sabes de dónde vienen los tiros. En conclusión y para abreviar, los perversos polimorfos lo agarran todo bien agarrado, y nada más agarrarlo lo lanzan con toda su fuerza sobre objetivos no predeterminados. Es lo que Carl von Clausewitz, hablando de táctica militar, llamaba “guerra”, como  continuidad de la política por otros medios más eficaces. Fijémonos por un momento en el perverso polimorfo de la foto. El sujeto está a punto de agarrar el brazo de una silla de medallón Luis XVI, para a continuación lazarla. Todos los adultos que observan la operación han desaparecido de la escena tirándose al suelo, cuerpo a tierra, en previsión de lo que pudiera o pudiese pasar. Vivir con perversos polimorfos de estas edades es vivir en estado de guerra.

Juan Yanes

.

.

.

.

.

.

.

Meter la pata

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 15 agosto, 2012

.

.

.

.

.

.

.

Castillos de arena

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 14 agosto, 2012

.

.

Castillos de arena

Levantaban las murallas del castillo dos veces al día y otras tantas el mar las derribaba, hasta que se dieron cuenta de que lo importante no era cambiar el curso de las mareas y la conjunción de los astros, sino las relaciones feudales de vasallaje que mantenían las personas. Y empezaron a rodar cabezas, hasta que se hiciéron inútiles las murallas y los castillos.

Juan Yanes

.

.

.

.

.

.

.

.

El fondo de las cosas

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 13 agosto, 2012

.

.

El fondo de las cosas

No hay fondo en el fondo de las cosas. Es sólo una manera de hablar. Como si tuviéramos necesidad de trascender lo que los sentidos ven y tocan, como si tuviéramos urgencia por llegar más allá de la experiencia. Pero es la experiencia la que señala el límite de lo que podemos conocer. En ese límite de la experiencia comienza el abismo de los mitos, las creencias, las religiones. El esencialismo es la perversión del pensamiento. Cuando descubres la mentira del fondo de las cosas te das cuenta de que Platón es el gran pervertidor de la historia.

Juan Yanes

.

.

.

.

.

.

.

Ladrones de bicicletas

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 12 agosto, 2012

.

.

Ladrones de bicicletas

A mi amigo de la infancia, Javier Ruiloba

Tic, toc, tic, toc, tic, toc. Bajabas por la calle del Consistorio con aquel contoneo, aquella boquita de piñón pintada de rojo, ceñida en las alturas por un conjunto de angora, con aquellas descomunales tetas desafiando el sentido, la cintura de avispa, la falda estrecha, las piernas torneadas, los tacones de vértigo, los pasos cortos, urgentes. Eras la Gina Lollobrigida de nuestras tardes. La Claudia Cardinale de Rufufú, que no nos cansábamos de ver una y otra vez. Nosotros éramos niños de posguerra, ladrones de bicicletas, extras que nos colábamos de la mano de Vittorio de Sica en el Parque Victoria de la Plaza del Adelantado, para expiarte en la oscuridad. Nosotros éramos hijos del neorrealismo italiano con pantalones cortos y las rodillas todas matadas y tú eras la actriz principal del reparto. Tú eras todos los cuerpos turbadores de la fábrica de sueños de la infancia.

Juan Yanes

.

.

.

.

.

.

.

El destilador de palabras

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 11 agosto, 2012

.El destilador de palabras

………. El lápiz es un destilador de palabras. Las palabras van saliendo por la punta del lápiz y se quedan grabadas en la superficie de la hoja. Salen de algún sitio, de la cabeza, de los bolsillos, de las entrañas del que escribe. No lo sabemos. Salen como borbotones o salen despacito porque la persona que escribe las acaricia, las amansas. No salen de la punta del lápiz. Pasan por la puta del lápiz, que es distinto. Nacer, nacer, parece que nacen un poco más atrás del lápiz. Yo diría que las palabras nacen de las manos. Lo voy a repetir por si a alguno le ha dado un patatús o no lo ha oído muy bien: las palabras nacen de las manos. Nacen de las manos de aquel hombre que se puso de pie hace miles y miles de años y las liberó. La palabra es el resultado de la liberación de las manos. El desarrollo de la mente, del lenguaje, no es más que la relación de la mano y el cerebro.
………. Una vez, hace muchos años, vi un lápiz que escribía solo. Eso contradice todas mis teorías sobre el origen del lenguaje. Pero entonces era yo joven e indocumentado y no pensaba en la escritura, ni en el lenguaje, ni en la ciencia, sino que vivía en un desorden tremebundo y sin fundamento alguno.

Juan Yanes

.

.

.

.

.

.

.

Paisaje negado

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 10 agosto, 2012

.

.

Paisaje negado

No es bueno que haya fotos. Es mejor que no haya testigos de la devastación.

Juan Yanes

.

Fotografía de la cordillena de Anaga, Tenerife. Sacadas en el mes de julio de 2.012

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Ventana del tiempo

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 8 agosto, 2012

.

.

Ventana del tiempo

¿Desde cuándo miras ventana, por la ventana? ¿Tú eres la que canta jarchas?: “Eres mío y yo soy tuya: debes saberlo perfectamente. Estás encerrado en mi corazón; se ha perdido la llavecita: siempre tendrás que permanecer en él”. Tú debes ser ventana interior de un palacio nazarí del siglo XIII, próxima al Mexuar. ¿Tú eres la que canta o sólo miras a los enamorados y a los que marchan al exilio?

Juan Yanes

.

.

.

.

.

.

.

Voluptuosidad victoriana

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 7 agosto, 2012

.

.

.

Voluptuosidad victoriana

El culmen de la gazmoñería de la Reina Victoria de Inglaterra, fue ordenar cubrir con una especie de miriñaque las patas de los pianos del reino, para evitar la excitación del público ante la exhibición de tan voluptuosa curvas. Lo de menos era la conculcación sistemática de los derechos humanos de los 458 millones de personas que estaban bajo la férula colonial del Imperio británico.

Juan Yanes

.

.

.

.

.

.

.

Cuerpos y almas

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 6 agosto, 2012

Vista parcial de un conjunto de almas en asamblea, tomada furtivamente

.

.

Cuerpos y almas

El cuerpo, la piel, los cuerpos blandos, los cuerpos solos, abandonados, los cuerpos acariciados, los cuerpos bellos, los cuerpos rotos, tullidos, mutilados, parapléjicos. Los cuerpos torturados. Los cuerpos enamorados, los cuerpos que piensan, los cuerpos que desean. Me interesan las pasiones que recorren esos cuerpos: De noche oigo tu cuerpo incandescente. No sé cómo decírtelo, amor mío, pero en el siglo XVI los sin papeles, resulta que tampoco tenían alma. Iban sólo con el cuerpo desnudo por dentro, como tú y yo, arrimando afectos contra el frío. Pero también me interesan las almas porque es un mundo lleno de sutilezas e imaginación desbordantes. He escrito algunas cosas livianas sobre ellas, porque una vez vi una bandada de almas hermosísimas cruzando el horizonte y sé que vuelan. Los escolásticos escribieron infinidad de cosas sobre las almas. Eran verdaderos especialistas en el asunto. Después fue decayendo el interés por ellas y hoy podemos decir que están prácticamente olvidadas. El único que mantiene el entusiasmo por estas extraordinarias criaturas —casi poéticas—, es el profesor Umberto Eco y, modestamente, un servidor. Pero a pesar de mis investigaciones particulares, todavía subsisten mis dudas sobre su consistencia y espesor y sobre el hecho, nada banal, de si tienen alas o no; si entran y salen del cuerpo cuando les da la gana o si están siempre encerradas; todavía sigo preguntándome si tienen su aposento en el cerebro o en la vesícula biliar o en alguna otra víscera; si son transparentes o tienen algún tipo de coloración; si flotan o se hunden; si se insuflan o se introducen por goteo; si pesan o son evanescentes; si existe un registro donde se apuntan… A veces, también he de confesarlo, dudo de ellas, porque son esquivas y entonces pienso que el alma es el cuerpo o digo lo mismo que el poeta Juan Gelman, que tenemos cuerpalma. Aunque él, tampoco da demasiados detalles de esta nueva criatura. Al final, termino confundiendo el alma con el anima mundi del Timeo de Platón, con el alma de los brutos, con el alma del fusil, con el alma mater o con el alma del violín, que es un alma bellísima y vibrátil.

Juan Yanes

.

.

.

.

.

.

.

Piedra volcánica

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 5 agosto, 2012

Dios Mentira, escultura de Ana Ruiz Agüí. Santa Cruz de Tenerife, agosto de 2012

.

.

.

.

.

.

.

.

Rubio platino

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 4 agosto, 2012

.

.

Rubio platino

Seguramente fue un sueño o las consecuencias de la dipsomanía nocturna o el cumplimiento del dictum, Post festum, pestum, algo tuvo que ser, algo relacionado con la invención o la deformación de la realidad. El caso cierto es que iba yo por la calle cuando, de pronto, veo una pareja de bailarinas de ballet clásico dando saltitos sobre sus zapatillas de punta y echando a volar el tutú. Qué bien, me dije, “esculturas en la calle”, “teatro en la calle”, “música en la calle”, y ahora, “ballet en la calle”. Noté, sin embargo, una especie de cambio en los usos y costumbres, como que aquellos seres que para mí debían ser cuasi angelicales, alígeros, pura levedad, eran más bien todo lo contrario: macizos, cuadrados, musculosos, horrendos. Me dió, incluso, la impresión de que llevaban pelucas rubio platino de bote.

Juan Yanes

.

.

.

.

.

.

.

Sociología de la crisis (V)

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 3 agosto, 2012

.

.

 Sociología de la crisis (V)

—Diótima, dime una cosa: ¿cómo es que la reforma del diferencial de la prima de riesgo rampante del gasto público de los bancos privados por vía impositiva o por decomiso directo en nómina con respecto al PIB, la tenemos que pagar siempre nosotras? Yo me mando a mudar.
—Y yo.
—Y yo.
—Y yo.

Juan Yanes

.

.

.

.

.

.

.

En ruina

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 1 agosto, 2012

.

.

.

.

.

.

.