El oscuro borde de la luz II (fotos y microrrelatos)

Se me escapan los ojos detrás de las muchachas

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 30 septiembre, 2010

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Textos robados

Cada palabra, un mundo.- Se me escapan los ojos / detrás de las muchachas. / Las piernas ya no, / me he hecho viejo de pronto./ Adusto y cansado, / la sombra me libera / de un futuro incierto / metálico y solar. / He cerrado, porque sí, / todas las ventanas. / Agudizo los sentidos  / y me basta una rendija / para cortar el espacio / con una mirada. / Cinco agujas de oro  / clavadas en los hombros / y al fondo la lluvia, / como una cortina. / Cada palabra, un mundo / con caminos y muchachas. / Miquel Martí i Pol. Traducción M.J. Romero y Luís Miguel Rabanal. De de su libro La pel del violí.

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El otro lado

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 30 septiembre, 2010

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El otro lado.- Mientras íbamos hablando cruzamos la plaza de los laureles de indias, manchada de verdes deslumbrantes, con el sol en el medio día que lo abrasaba todo de luz, y seguimos hablando hasta llegar al borde de la balaustrada sus formas de hierro forjado, tan bellas, dimos un salto y caímos al otro lado donde todas las dimensiones de la realidad parecían posibles, las palabras eran transparentes y las personas con las que hablamos buscaban decir la verdad. Empezamos a escribir con un lenguaje donde las plabras eran nuevas y nombrábamos las cosas por primera vez. Juan Yanes

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Foto de fotos

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 29 septiembre, 2010

País, paisaje, paisanaje.- Me hubiera gustado colgar mis propias fotos de las manifestaciones, pero estaba un poco pachucho y no salí. Estas del periódico El País, son mejores que las que hubiera podido sacar, aunque sean del País, o precisamente, por ser del País. J.Y.

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Som una llum que no és llum

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 28 septiembre, 2010

¿Es posible que se acuerden de aquella canción de Raimon, Som?

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Meter la pata

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 28 septiembre, 2010

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Cuando todo el mundo mira en la misma dirección, es mejor meter la pata. JY

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Tenebrario

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 28 septiembre, 2010

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Tenebrario.- Descubrió que las tinieblas sólo dicen sus secretos a los oscuros, en el silencio de las sombras. J.Y.

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La Huelga General: estudio fenomenológico

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 27 septiembre, 2010

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La huelga general, estudio fenomenológico

El capitalista: Menos mal que están domesticados. Empiezan por una Huelga General y terminan teorízando sobre la insurrección y la toma del poder.

PP: No sé qué es lo que quiere esta chusma. Para nosotros, cuanto peor, mejor.

PSOE: Lo de Felipe no fue na: privatizamos, reconvertimos y flexibilizamos a tope y chupamos del bote, ¿y qué? ¡Na! Ahora le partimos la espalda a los trabajadores y les hacemos pagar la crisis, mientras le ponemos una vela a los banqueros, y ¡na! Y además somos progres y tenemos primarias, ¿pasa?

CCOO und UGT: Perdón, perdón por convocar una Huelga General, perdón, el nombre suena terrible, de verdad que nosotros no queríamos,  pero no se preocupen es sólo un día, algo puramente simbólico, de verdad, de verdad, lo hacemos por la clientela, que se nos va. Nada de volver a la mina de la Camocha, de verdad.

Una vecina: ¡Hacía falta ya una Huelga General! ¡Leña al mono, muchachos, que es de trapo! Vergüenza de país, de políticos y de sindicalistas pusilánimes y vendidos. ¡A las barricadas!

Oficinista: Yo, lo que diga mi mamá.

Borracho de Valle Inclán: ¡Vi-va-la-Fe-de-ral! ¿Fale?

Juan Yanes

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Carritos

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 27 septiembre, 2010

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Carritos.- Había algo triste en aquel paisaje de carritos uniformados, ergonómicos, estabulados, comprimidos, metalizados, seriados, como si fuera una metáfora de la vida. Carritos que sólo servían para cargar fardos, un día tras otro, siempre igual. Supuse que tendrían una vida útil limitada y que después los tirarían a la chatarra. No vi llorar a ninguno de ellos, ni protestar, más bien parecían estar contentos en su alienación o simplemente, resignados. Juan Yanes

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Remendar el cielo

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 25 septiembre, 2010

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Remendar el cielo.- Dado que el movimiento circular es una propiedad innata de los cuerpos celestes, en  ocasiones el eje sobre el que gira el universo desgarra, sin querer, alguna de las esferas en las que están incrustados los astros y se produce una eventración celestial. Se pueden imaginar las dimensiones casi inconmensurables de estos leves destrozos y el trabajo que supone recoserle la barriga al cielo por parte de los servicios de mantenimiento. Pero para eso, precisamente, estamos los probos funcionarios cósmicos, dispuestos a trabajar día y noches sin esperar recompensa ni reconocimiento alguno.  Juan Yanes

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Ull de bou

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 25 septiembre, 2010

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Textos robados

Ojo de buey

Y también es cierto que hay días esteriles

tercos o fofos, tanto vale, pero

insípidos de tan vacíos. Días que se clavan

de hinojos y uno se da cuenta que, de repente,

ha envejecido mucho y se preguta si no

vale más abandonar toda esperanza.

Sí, también es cierto; y es cierto que hay fantasmas

y que si uno lanza un grito desaparecen.

Miquel Martí y Pol

 

El poema Ull de bou, lo he tomado del libro La pell del violí, del poeta catalán Miquel Martí y Pol (Poesia completa. Barcelona, Edicions 62, s.a., 2009, pág. 287). La traducción es mía…

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Tempus fugit

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 24 septiembre, 2010

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Tempus fugit

Juan Yanes

El tiempo siempre acaba pasando…,
es sólo cuestión de tiempo. Jorge Wagensberg
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 Percepción.- Le angustia mirar el reloj. El reloj es consciente de esa angustia y se para. El tiempo se detiene. Pero no hay más paraísos que los paraísos perdidos y el reloj, compasivo, vuelve a marcar la huída de las horas.

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Deletéreo.- Él sabe que el tiempo no es una línea. Él sabe que el tiempo se comba, se enrosca, gira, se curva sobre sí mismo. Entonces es cuando cae sobre sobre su cuello el aguijón distal del escorpión con su veneno.

El niño de la concha.- Antes no había tiempo. Entonces el niño podía sacar el agua del mar con una concha, y vaciarlo. Sólo su muerte, repentina, convierte la tarea en un trabajo estéril y precipita la extinción de la inocencia.

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Hojas de acanto.- No podía tocar las hojas de la memoria porque era un dolor escueto y agudo. ¿Qué dolor?, preguntó. El del tiempo, dijo. El tiempo del dolor de la memoria que está debajo de las hojas de acanto.

Reversión.- Las manecillas de los relojes empezaron a girar hacia atrás. Dejó de pasar el tiempo, de haber futuro y las cosas se pusieron a andar hacia el pasado. Dejó de existir el decurso del mundo. Todo empezó a retroceder y como en un mal sueño, quedamos flotando en el líquido amniótico del universo, en un tiempo que parecía estático.

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Clepsidra.- El cuerpo se fabrica y se derrumba con el tiempo de la clepsidra de agua. Entonces, la toma en las manos y la arroja al suelo como quien parte la columna vertebral del mensajero. Aparece el tiempo como una sucesión acuosa de perplejidades que discurre de forma inicua.

Tiempo detenido.- Las fotos, sí. Las fotos guardan rostros y objetos detenidos. Instantes de luz congelados… la piel tan lisa de la cara de la abuela. Pero el papel no ha podido soportar el peso inexorable de los días y ha ido adquiriendo todas las tonalidades del palor, hasta llegar al sepia. Sobre las imágenes limpias, el tiempo sigue, ciego, su trabajo de devastación. 

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Tráeme a Madame Bovary

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 23 septiembre, 2010

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Tráeme a Madame Bovary

Tráeme a Madame Bovary, por favor. ¿Me oyes? Ma-da-me-Bo-va-ry. Sí, sí. Madame Bovary. Yo no puedo estar todo el día esperando que vengan, tú tienes que ir o subir las cosas y eso mismo le digo a tu padre, ¿me entiendes? Ya sé que estás sobrecargada. ¿Ah, sí? ¿Ya lo sabes? Perdón, ¿qué me dijiste que te trajera? Madame Bovary, tío, parece que estás tonto. Pero no es eso lo que yo quería decirte, precisamente hoy he estado con una gente que hablaban del problema y no se quejaban, lo veían como algo normal. ¿Ves? hay gente así. Paso. ¿Cómo que pasas? No puedes pasar. Que sí, que paso, que no puedo tener la cabeza en veinte sitios, ¿me entiendes?… ¿Madame Bovary era de Gustave Flaubert, verdad? ¡Jesús, lo que pregunta este! Es que los tengo ordenados por… Sí anda, anda, tráeme ya de una vez a Madame Bovary.

Juan Yanes

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Éxtasis

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 22 septiembre, 2010

 

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Éxtasis

Juan Yanes

Rafael Alberti llamó, “súbito arder”, a lo que Idea Vilariño llamaba, “la dádiva dulcísima de esa miel inmediata y sin sentido”, o “ese liviano pájaro de luz que arde y se nos escapa en un gemido”. Pero Coral Bracho, pensaba que era mejor denominarlo, “estupor de seda que se derrama”, mientras que Xavier Vilaurrutia, prefería decir “morir otra vez la misma muerte provisional, desgarradora, oscura”. Mario Trejo, lo veía como “breve vida feliz, breve muerte feliz”; Dina Posada, como “ángel de dura delicia, erizado temblor, pólvora vulnerable”. ¿Puede ser quizá, el “centro puro, inmóvil, de ti misma”, de Pedro Salinas, o “los dulces cansancios” de Ana Milena, o “un punto apenas de explosión”, de Carilda Oliver?

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En todo caso, Pedro Shimose alude al “barro… de pronto, iluminado por íntimos relámpagos”; y Óscar Hahn, piensa que “entonces fuimos barridos por el huracán y caímos jadeantes en el ojo de la tormenta”. “Ojo de agua en su primer hervor”, prefiere llamarlo José Roberto Cea; “derrumbado aliento y forma última”, Eunice Odio. Fernando Nieto Cadena, dice, “sientes sientes sientes te liberas te aligeras te desligas de la tierra”; y Félix Grande, añade, “busca, abrasa, brama, gime. Atérrate, mete la mano en el abismo”. José Ángel Valente, habla de la “raíz del temblor”; y nuevamente Dina Posada, de “relámpago carnal” que “me rodea me cava me lame, una dicha sin tamaño ni fondo”. Y suplica, “regresa a mí y aniquílame”.

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¿Es la “suprema efusión de geografías”, de Carmen Conde; o quizá “el minuto azul” de Delmira Agustini en “la eléctrica corola”, en “todo un enjambre de palomas rosas”, en “un surco ardiente”? Susana March, parece gritar, “¡ah, esta sed! No quiero más que morirme, dejar mi cuerpo atrás, destruido”; mientras que Alejandra Pizarnik, susurra, “mi cuerpo mudo se abre a la delicada urgencia del rocío”; y sigue hablando del “lugar de la herida en donde hablamos nuestro silencio”; y sugiere que ahí es donde se “apaga el furor de mi cuerpo elemental”. O Gioconda Belli, exultante, cuando habla de “descargas de fusilerías y truenos primitivos”; “Aspira, suspira, muérete un poco. Dulce lentamente, muérete”.

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Orietta Lozano, describe cómo por su “carne fluye sudor de hierro y me prendo como alga marina a tu confuso mar”; y Verónica Volkow, habla de que en él “conocemos el abandono de las víctimas, el placer como una fauce, nos lame, nos devora”. Susana Cerdá, habla de “espera con espasmos, con ira, con sollozos, el momento justo, enfocado, fatal”; y Flor Alba Uribe, lo señala como “mi resplandor más hondo, momentos de agonía, en que mi vida huyó para tu vida”. Juan Gelman parece “oír un pajarerío en el bosque de vos”, y no hay culpa alguna en las “delectaciones soñadas” de Cavafis, pues todo está fundado de una serena y dulce inocencia. Minúsculos fragmentos carnales que descentran el orden de los sexos, textos elusivos, alejado de cualquier prosaísmo, para rozar lo inefable, la proximidad de la muerte.

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Sumar muertos

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 20 septiembre, 2010

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Sumar muertos

De pequeño le dijeron que cuando la gente se moría, la enterraban y santas pascuas. Se murieron sus abuelos, y los enterraron. Se murieron los hermanos de sus abuelos, y los enterraron. Se murieron los primos de sus abuelos, y los enterraron. Se murieron las tías, y las enterraron. Se murieron los tíos, y los enterraron. Se murió su padre, y lo enterraron. Se murió su madre, y la enterraron. Se murieron sus primos, y los enterraron. Se murieron sus hermanos, y los enterraron. Se murieron sus amigos, y los enterraron también a todos. Ahora le toca morirse a él. Espera que lo entierren, y santas pascuas.

Juan Yanes

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Ahorro inteligente

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 20 septiembre, 2010

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Ahorro inteligente en tiempo de crisis.- ¿Qué necesidad hay de estar dilapidando el dinero en objetos de lujo innecesario como los bañadores? Te haces un dibujo artístico en salva sea la parte y a correr. Juan Yanes

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¡Usen la guagua, porfa!

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 20 septiembre, 2010

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Cuando se te cruzan los cables

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 20 septiembre, 2010

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Cuando se te cruzan los cables.- Me dijeron que estaba como una puncha* y que todo me funcionaba con la precisión de un mecanismo de relojería. Pero nada más llegar a mi casa, se me cruzaron los cables y se me fundieron los plomos. Fui corriendo a mirarme al espejo. Tenía los ojos como platos y los pelos tiesos como escarpias. ¡El profesor loco!, me dije. Efectivamente, creo que me falta un tornillo y es evidente que me patinan las neuronas. Menos mal que en esa última maldita revisión me dijeron también que tengo perfecta la junta de la culata, la suspensión y la bujía del chasis. Por lo visto, la infraestructura está, más o menos, en buen estado, y me falla un poco la superestructura. O sea, tango el disco duro funcionándome a la perfección y un poco tocado el sistema operativo… Yo creo que lo más sensato, dadas las circunstancias, es que vuelva a pedir hora en el mecánico y me pase también por el taller de informática. Juan Yanes

* Puncha: clavo

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Labordeta

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 19 septiembre, 2010

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A la memoria de José Antonio Labordeta, poeta, cantoautor, caminante y beduino de los Monegros, con el corazón y la cabeza en la izquierda, socarrón y sabio.

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Hijas de Satán

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 19 septiembre, 2010

Hijas de Satán, es una escultura de Egide Rombaux

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¿Cuántos miles de bellísimas hijas de Satanás, brujas, mujeres rebeldes y libres torturó y quemó la Santa Inquisición en sus casi ocho siglos de existancia?

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La buena educación

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 19 septiembre, 2010

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La buena educación

La buena educación le había llenado la cabeza de chatarra. Eso es normal en un país que ha tenido doscientas mil reformas educativas por minuto, en los últimos cuarenta años, sin gastarse un duro. O sea, un sistema educativa lleno de chatarra genera una cantidad inconmensurable de cerebros llenos de chatarra. “Los sistemas educativos chatarra”, trasmiten conocimientos inútiles e incomprensibles que van siendo depositados poco a poco en el interior del bidón, magín, coco, velillo, caletre, mollera o cacumen del sujeto o de la sujeta, sin que el sujeto o la sujeta comprenda nada, ni sepa cuál es su utilidad y qué relación guardan esos objetos entre sí. “Los sistemas educativos chatarra”, se encargan de sujetar a los sujetos para que no se muevan mientas se les llena la cabeza de chatarra: por el hecho mismo de ser sistemas de inoculación, son sistemas de control social. El sujeto o la sujeta, lo único que siente, al final de su escolaridad, es un peso insoportable en la chola que le lleva a odiar la lectura, el estudio, el conocimiento, el saber, los saberes, los libros, las bibliotecas, las editoriales, los profesores y todo lo que suene a comedura de coco. La chatarra acumulada no se puede sacar de la cabeza de esos sujetos. Se queda ahí para siempre. Para solucionar este gravísimo problema se ha intentado la utilización de  métodos audaces, como el de emplumar a los responsables de tantas reformas (que han ganado una pasta gansa durante un montón de años, dicho sea entre paréntesis): ministros, subsecretarios, directores generales, comisiones parlamentarias de educación, asesores, expertos, consejeros de educación y toda esa fauna multiforme de mercenarios infiltrados. Imposible. El único método experimentado con éxito, hasta el momento, consiste en cortar la cabeza de los sujetos afectados… total, no sirven para nada y lo único que hacen es engordar las cifras de paro. Eso sí, hay que hacerlo con educación.

Juan Yanes

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La gallina ciega

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 18 septiembre, 2010

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La gallina ciega.- Esa mujer con los ojos tapados y las manos extendidas moviéndolas en el aire como si buscara algo, es la gallina ciega.  Es un juego. ¿Y esa otra? La de la venda en los ojos, la balanza y la espada, es la justicia. Juega también a que existe la justicia, pero ella sabe que es mentira. ¿Y la del vestido negro? Esa que llevan con la cabeza cubierta, está vestida con el chador. Es la que van a lapidar. Juan Yanes

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Hilos

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 17 septiembre, 2010

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Hilos

Alguien canta, “Fía, na roca, fai mazaroca”, mientras me descuelgo por el hilo de coser. Ahora los jóvenes hacen cosas increíbles, parkour, por ejemplo, saltan sobre el vacío. Cuerpos esbeltos. Es poético, vuelan. Yo no. Yo me hago un ovillo, un amasijo y me descuelgo. Bajo por el hilo conductor, el febril hilo de la vida que desciende (la vida desciende ¿verdad?), le fil rouge de l’histoire, de cuando éramos optimistas y hegelianos. Asomo la cabeza y bajo por el palor de los hilos hacia el interior. Es el hilo de seda por el que suben y bajan los músicos que han desaparecido y nadie se acuerda de su música. El hilo de Ariadna o la recordación del  regreso para salir del laberinto, los hilos de la sangre menstrual. [Entro así en esa memoria en rojo de todas las sangres, de todas las hileras, las filas, las fosas, los paredones. Memoria de los hilillos líquidos que también descienden coagulados. Los hilos sin número de la tramoya, movidos por la mano que mueve los títeres y la máquina del mundo. Los hilos macilentos que corta la Parca, los hilos de la infibulación, océanos de hilos de baba de la infamia.] Toco con la punta del dedo el pálido hilo que sostiene la espada de Damocles, aquella vieja historia, vibra como si fuera la cuerda de un arpa, el hilo de bramante de la cometa que ríe con el viento, un hilito de aire por el que suben y bajan todos los niños con globos y papalotes  del mundo. El hilo de recoser y zurcir el tiempo y la abuela enroscadita como una mazaroca, tejiendo. Aquel hilo de voz blanca una octava por encima de todas las octavas y yo, bajando con el hilo de ensalmar en la boca al encuentro del filandón de las mujeres que hilvanan sus penas con cristal hilado que luego se rompe y corta el nudo y la madeja. El hilo que pasa por el ojo de las agujas. El hilo encerado que sutura los labios vivos de la herida… los hilos del tejer y el destejer este lienzo atravesado por la fíbula del tiempo, que es la vida.

Juan Yanes

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Honduras

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 17 septiembre, 2010

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Honduras.- Ella sentía por él un amor profundo. Él, le profesaba un amor de gran calado. Sucumbieron a la llamada del abismo, al amor insondable, abisal. Juan Yanes

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El rito

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 17 septiembre, 2010

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El rito de la sardana.- A mí, que soy un lego en la materia, me parece el baile de la sardana algo casi religioso. Me gusta mucho ver el fervor con que la gente deja el bolso en medio del corro y se coge del brazo de los demás. Es algo que va creciendo a medida que se incorporan más y más personas. Pero sobre todo, lo que me llama la atención, es la seriedad con que se baila, casi con unción. Juan Yanes

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Garabato

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 16 septiembre, 2010

.Escultura de Antoni Tàpies. Fundación Antoni Tàpies, Barcelona

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Garabato.– Mi cabeza es un garabato. El psicólogo de la Seguridad Social dice que tengo el pensamiento desestructurado. Yo no sé lo que es eso, le digo, y entonces me dice que es una clase de pensamiento disgregado o pensamiento incoherente, basado en la circunstancialidad, una especie de pensamiento prolijo, incapaz de ordenar las ideas. O sea, que tengo un reburujón en la cabeza. Y el muy imbécil me dice que sí y me firma la papela para que vaya al psiquiatra. Entonces voy y se lo cuento al Celebro, uno de mi barrio que sabe. Me dice, ¡Hey, chaval!, nada de etiquetas, nada de colgarte nombrecitos raros de la jerga de los locos ¿vale? Vale. Nada de terapias ni nada de nada de psicólogos ni psiquiatras, ¿vale? Vale. Ni reburujones ni garabatos, tú vas a ir de tío complejo, ¿vale? Y si vez que no funciona, vas de posmoderno. O sea, de tío que se siente perdido, confundido y que finge no entender nada de lo que ocurre a su alrededor y que le da igual ocho que ochenta y que pasa de política y de pensar en la humanidad, ¿vale? Vale, le dije y funcionó. Ahora, hay que ver cómo son las cosas, me he convertido en un tipo interesante. Juan Yanes

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Las amorosas crueldades

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 16 septiembre, 2010

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Las amorosas crueldades.- A veces hablábamos con una pasmosa crueldad despojados del beso en esta ventana abierta a la noche cuando me odiabas más y rompías los bordes las orillas a las que yo arribaba después de un hipotético viaje a descansar muerto de hartura de ti esperando con las carnes abiertas ya vencido a que bajaras al fin los labios a comer de esta memoria débil de algunos momentos de placer que recuerdo como puñales o palabras con las que olvido la piel sobre la que escribo esas ínfimas prolongadas quejas que hablábamos como pequeños quejidos que se van juntando en los días siglos eras geológicas quejitas tiempo de la vida tan terriblemente próximo tan corto tan pegado tan vasto lejano que tú ya no puedes manejar a tu antojo como cuando administrabas los mares de ventanas que son el deseo que no se alcanza porque estamos encerrado en casa definitivamente para destruirnos mejor ahora que es el orto del cuarto menguante y todo está despojado de besos y lleno de las amorosas crueldades de las que hablamos a veces como si apenitas recordáramos nuestro propio amor. Juan Yanes

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El sumiller del Conde

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 15 septiembre, 2010

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El sumiller del Conde. Era cierto. El mancebo del laboratorio de análisis de sangre, trabajaba por la noche como sumiller del Conde Drácula. La policía lo atestiguó después de exhumar el cadáver de los sótanos del castillo. El cuerpo del joven, totalmente exangüe, tenía, además, dos finísimas incisiones en la yugular, a la altura del Triángulo de Farabeuff y junto a él, un candelabro de plata apagado. «Esto pasa por jugar con fuego y no saber beber», dijo el inspector jefe en tono profesoral, antes de cerrar el caso definitivamente, mientras se pulía el colmillo derecho con la uña del dedo índice, introduciendo en grado enorme de incertidumbre en la historia. Juan Yanes

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Aves aleves

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 15 septiembre, 2010

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Lectura de la imagen

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 15 septiembre, 2010

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Sucedido.- Cuando yo era maestro de escuela, en los años setenta, se puso de moda algo que llamaban, “lectura de la imagen”. Los maestro y maestras que hacíamos “lectura de la imagen”, nos considerábamos, obvio es decirlo, la vanguardia de la vanguadia de la modernidad. Partíamos de la convicción de que no sólo había que enseñar a leer y a escribir, sino que también había que enseñar a interpretar las imágenes que ya empezaban a sacudirnos desde todas las latitudes. Sabíamos que nuestros antepasado del s. XVII, siendo analfabetos, leían  perfectamente la simbología compleja de los cuadros de Johannes Vermeer, por ejemplo. Pero esa sabiduría popular se perdió irremisiblemente. También partíamos de la hipótesis de que todas las imágenes publicitarias eran una manipulación insidiosa de la realidad, que buscaban alienarnos, confundirnos, pervertirnos… Una especia de teoría general de la sospecha universal. Así que allí estábamos nosotros con nuestra flamante asignatura de “Lectura de la imagen”, y allí estaba yo con mi anuncio de Vodka Smirnoff en el que se veía la susodicha bebida, en un primer plano, recién sacada del congelador, sudando, y en un segundo plano una portentosa piba en minifalda, andando despreocupada hacia nosotros y como diciendo: “Si no bebes Smirnoffffffff, no te vas a comer un rosco en tu vida, tío”. Bueno, pues yo tenía una especie de alumno aventajado que ante cualquier anuncio, imagen, cuadro, escena, dibujo, retrato, pintura, representación, figura o fotografía que llevara a clase para su estudio, siempre e indefectiblemente, descubría una tía en pelota, unos senos flotantes escondidos en algún remoto rincón, un trozo de pezón en zozobra, el escorzo de media areola, una nalga o el inicio dubitante del pelo pubiano del Monte de Venus de alguna ninfa, real o imaginaria. Todo esto, para concluir que yo sé lo que diría aquel alumno aventajado mío, si viera la inocente imagen que hoy les traigo. Se la cuelgo sin ánimo de que la lean, la interpreten o la extrapolen. Simplemente para que la miren y aprendan a ver los objetos a la altura de los ojos de los objetos. Ciao. Juan Yanes

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¿Democracia participativa?

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 14 septiembre, 2010

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¿Democracia participativa?.- Si no existe la posibilidad de participar con los ojos, las manos y la boca, en la discusión de los asuntos comunes que nos conciernen y tampoco existe la posibilidad de participar en la toma de decisiones políticas sobre esos asuntos, la democracia es entonces una farsa, un cuerpo sin médula, frío y seco como la muerte. Juan Yanes

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