El oscuro borde de la luz II (fotos y microrrelatos)

Diógenes de Sinope

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 27 marzo, 2012

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Diógenes de Sinope

Cuando Diógenes de Sinope estaba de buenas, decía cosas como: ¡Peste de gimnasios, pilates y dietas! Todo para alimentar después gratis a esos asquerosos metazoos invertebrados y parásitos, de cuerpo blando segmentado y ápodo… Pero casi siempre estaba de malas.

Juan Yanes

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¡Viva Marinaleda, capital de Andalucía!

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 26 marzo, 2012

Esta foto es de Juan Manuel Sánchez Gordillo, Alcalde de Marinaleda, desde hace más de 30 años, elección tras elección. La he encontrado en Google y no se menciona el autor o autora de la misma.

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¡Viva Marinalelda, capital de Andalucía!

Bueno, después de la elecciones en Andalucía, un respiro. A ver ahora si IU (que tampoco es que defienda un programa que enamore), pone tieso a los PSOE y le da un poco de leña (pero leña de verdad, que no se merecen nada, que es una vergüenza y una tristeza que hayan tirado todas las ideas reformistas y la ideología por la borda y que sólo estén un poquitito menos a la derecha que el PP, desde el Bad Godesberg de Felipe González, que ahora está a sueldo de una multinacional, hasta la Sevilla del 38º Congreso de Rubalcaba, qué deriva, qué ruina, compañeros). Bueno pues a ver si se produce el milagros y empiezan a hacer cosas bonitas y pedagogía política, llamando a las cosas por su nombre, para el resto de esas cosas que llaman Autonomías. ¡¡¡Tomen ejemplo de Marinaleda!!!

Juan Yanes

Mira este video sobre las cosas que se hacen en Marinaleda. Al principio está en alemán, pero enseguida empiezan a hablar en castellano, no te alarmes, en Marinaleda siguen hablando con acento andaluz.

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La puerta, instrucciones de uso

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 25 marzo, 2012


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La puerta, instrucciones de uso

La puerta es un instrumento sonoro —quizá un tanto tosco, es verdad—, de la familia de la percusión, que sirve para dar un portazo cuando alguien sale verdaderamente irritado de su casa por motivos reales o inventados, en los que no vamos a entrar en este ensayo. Empecemos por donde hay que empezar: las puertas sirven para cerrar un espacio, o para abrirlo, para guardar algo o para resguardarlo, para clausurar, para impedir que alguien pase o salga o entre. La puerta es una frontera, una tabla de salvación, una trampa mortal. La puerta es un armazón de madera o hierro (ahora las hacen también de aluminio, pero no podemos considerarlas puertas en sentido estricto, sino una venganza), que, engoznadas en el quicio, aseguradas por el otro lado con llave o cerrojo sirve para controlar la entrada y salida de persona, animales o cosas o ambas tres, dicen más o menos los estólidos de la RAE. Las puertas son pues, de natural polisémico. Casa con dos puertas, ¡hummm!, no tienen buena fama, pero son igual de difíciles de guardar que las que tienen una. La solución consiste en poner en cada una de ellas una taramela, o sea, una tranca trasversal que impida la apertura de la misma en horas intempestivas. Que entren, por ejemplo, en algún momento escatológico… En el mercado existe una cantidad de ofertas muy sofisticadas de seguridad, con anclajes múltiples en el suelo, laterales y techo, bisagras de seguridad, plancha de acero revestida de madera maciza y protector de cilindro. Las hay blindadas, las hay acorazadas, eléctricas, electrónica, conectadas con la CIA, antideflagración, de invierno, de verano… una locura. Así que, pensándolo bien, otra buena solución al problema de las puertas, consiste en entrar en las casas como se entra en los submarinos, por una escotilla practicada en el techo, pero este sistema también tiene su inconvenientes en los que no vamos a entrar ahora por motivos de seguridad… Pero la mejor, la mejor, la mejor de todas las soluciones, para no tener que invertir en sistemas de seguridad, ni recurrir a soluciones estrafalarias, es hacer la revolución social. Para hacer la revolución social se puede leer el Qué hacer de  Lénin o La técnica del golpe de Estado de Curzio Malaparte, o cualquier manual al uso. De tal manera que todo sea de todos y que nadie tenga necesidad de cometer latrocinios ni desmanes, porque se ha instaurado la fraternidad universal y desaparecen automáticamente los delincuentes, los piratas, los narcos, los polis, los jueces, los bucaneros, los registradores de la propiedad, los picapleitos, los archivos secretos, los generales y sus batallitas, los del séptimo de caballería, los gorilas y los gorilatos. Esa pequeña medida que es la revolución social junto a una esmerada educación que forme a la población en el respeto a los demás, en la belleza y en la verdad, evitaría todo el engorro este de las puertas, cuya única función para seguir existiendo sería la evitar las corrientes de aire que tan nefastos efectos tienen en la salud pública: resfriados, catarros, gripes, bronquitis, congestiones, ronqueras, pasmos, carrasperas y demás enfermedades del tracto respiratorio. También sería bueno mantener las puertas para que no se escapen los perros a la calle y los aplasten los coches y los dejen después hechos papilla en medio del asfalto como si fueran enormes trozos de goma de mascar pegadas al suelo o cuadros abstractos o caprichos de la naturaleza.

Juan Yanes

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Restauración

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 24 marzo, 2012

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Restauración

No me gustas nada así: desportillada, devastada, arruinada. Te podrías arreglar un poco, no sé, pintarte los labios, ponerte coloretes, restaurarte. No darte por vencida

Juan Yanes

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A estas horas de la noche

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 23 marzo, 2012

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A estas horas de la noche

¿Dónde vas a estas horas de la noche? Por no haber, no hay ni un alma en la calle. La gente que se arriesga a salir sale sólo con el cuerpo, las almas las dejan colgadas del almario. Ya han cerrado las tiendas de especias imposibles que le pones al bulgur y a todos esos platos orientales que tanto amas. Los comercios han pintado de negro las persianas y se ha comido las luces de neón. Los músicos ambulantes se han ido a dormir, plegados en la funda de sus instrumentos, que ahora cuelgan del hilo de la música que queda en suspenso en el aire. Las estatuas ecuestres, que son las que más trabajan durante el día, se han ido ya a descansar. Ahora no hay más que sombras de fantasmas vagando por los soportales, escuálidas almas en pena gimoteando en las esquinas, asesinos en serie que cumplen estrictamente con su horario laboral y dudosos paréntesis también cerrados.

Juan Yanes

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Las formas del agua

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 22 marzo, 2012

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Las formas del agua

Las formas misteriosas del agua, su economía política, su naturaleza proteica, cambiante, su inestabilidad, nuestra incapacidad de asirla, su ruido, su borboteo, su escasez, su forma líquida, su transparencia, la ausencia de color, su consistencia elástica. La imposibilidad de la existencia sin ella. Su presencia constante en nuestra vida. La imagen de mis tías con un cacharro debajo de cada grifo para recoger las gotas que caían y que no se perdiera ni una. Mi madre en Majanicho bebiendo la flor del agua que recogía por la noche. Objetos de agua: aljibes, atarjeas, acequias, albercas, aguamanil, reloj de agua, agua de azahar, agua de la reina de Hungría, aguadulce, aguaviva, agua muerta.

Juan Yanes

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Sobre el sexo de los ángeles

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 21 marzo, 2012

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Sobre el sexo de los ángeles

El sexo horizontal no tiene el mismo mérito que el helicoidal, ni tampoco se le puede comparar con el oblicuo que, por supuesto, tienen mucha menos dificultad intrínseca que el trasversal y que está infinitamente lejos de poderse contrastar con el sexo espiral. Dicho lo cual conviene establecer que el más meritorio de todos es, sin lugar a dudas, el sexo elíptico que, por su propia dificultad se asemeja al sexo virtual, del que, como su propio nombre  indica, no se puede hablar porque tiene solo existencia aparente, como el sexo de los ángeles.

Juan Yanes

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La rendija

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 20 marzo, 2012

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La rendija

Miras el mundo por esa rendija y el mundo te hace, ¡huuuuuu! Y tú le dices, ¡miau! Y él te dice, ¡haaaaaaaa! Y tú le dices, ¿pero qué lengua estás hablando tú, tonto? Y él va y se pone a pensar a ver qué lengua es la que habla, cuando en realidad el mundo no tendría que pensar en esas cosas porque él habla todas las lenguas que hay en el mundo ¿no? Pero el mundo no está acostumbrado a pensar y entonces se distrae y vas tú y lo agarras por el rabo y le dices cuatro cosas y le das una buena sacudida a ver si se arregla. Entonces el mundo dice que sí, que vamos a ver si arreglamos el mundo y ¡plis, plas! Y tú le dices, a ver, los banquero, una caña de pescar y a Groenlandia, hasta nueva orden. ¡Bien! A ver, los paraísos fiscales, que se reconviertan inmediatamente en gigantescas granjas de cerdos, que eso es lo que son. Y todos los sátrapas de los paraísos fiscales a cuidar cerdos ¡Bien! Todos los especuladores y chupasangres de los fondos de inversión, etc, etc, etc, al Sahara a plantar flores. ¡Bien! Entonces el mundo empieza a animarse y dice, venga, venga todos estos gobernantes mafiosos de la Unión Europea que sólo quieren apretárnos el cinturón, ¡a Siberia! a buscar huesos de mamuts y champiñones. ¡Bien! El mundo se va animando cada vez más: a ver, todos los paniaguados del FMI, BM, la OCDE, OCM, a picar piedras al Himalaya para hacer viviendas sociales… ¡Bieeeeeen! A ver, los socialistas, los sociolistos, los socialdemócratas y demás familia, una buena temporada en el purgatorio, para que aprendan a no ser gilipollas y contemporizadores y timoratos y pusilánimes y vendidos. ¡Bieeeeeeen! Entonces tú dejas de mirar el mundo por la rendija y se te cuelga una sonrisa de oreja a oreja y te pones a organizar conciertos de rock y la fraternidad universal. Bueno pues todo esto que está pasando, lo explicaban antes como la “lucha de clases”, y las medidas que ha tomada el mundo para que sepan los ricos y poderosos lo que vale un peine, lo llamaban “la dictadura del proletariado”. Ahora habrá que buscarle un nombre guapo a la revolución. A ver si de verdad es la de verdad.

Juan Yanes

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Desahucios

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 19 marzo, 2012

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Desahucios

Cuando te desahucien los bancos, no te olvides de maldecirlos, pero no gastes demasiada saliva en retórica. Los bancos solo entienden la retórica de los hechos, así que no te olvides de utilizar la estrategia del caracol. Les entregas la fachada y las llaves y te llevas, a otros sitio, el resto de la casa, ¡hasta los cimientos!

Juan Yanes

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El cojo imaginario

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 17 marzo, 2012

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El cojo imaginario

Andaba yo investigando las enfermedades imaginarias de mi familia cuando me acordé del bastón de plata de mi abuelo Antonino, que empieza a estar ya un poco deteriorado por el paso del tiempo. El bastón no es de plata, de plata es solamente la empuñadura. El problema está en que mi abuelo Antonino, propietario que fuera del mencionado bastón, no era cojo. Eso lo tengo yo muy claro, porque cuando se volvió loco, corría detrás de mí, como un gamo, por toda la casa gritando que yo era un bellaco y un tunante y que me iba a matar. Mi bisabuelo Ermelo, que era de Antigua, sí que era cojo de verdad y su primo hermano, el tío Liberto de Tiscamanita, era manco y de esos que no hablan nunca nada, porque siempre están con la boca cerrada. Mi abuelo Eulogio también era medio cojo de cuando la guerra de Filipinas, que metió el remo debajo de un carro cuando cruzaban el Mar Rojo, para que lo repatriaran. Y lo repatriaron como herido de guerra, sin haber disparado un chícharo. Esa sí que era una saga de lisiados, porque además tenían una tía abuela media tullidita que yo no conocí, pero mi abuelo Antonino no era rengo, sino que él tenía la ilusión de ser cojo o por lo menos de renquear un poco. Recuerdo que decía: «es que se me aflojan las piernas, se me van todas por la patas para abajo», pero no era verdad, las patas las tenía en su sitio. Tanto a mi abuelo Antonino, como a mi abuelo Eulogio, les gustaba inventarse cosas, así que contaban un montón de mentiras de la I Guerra Mundial, en la que ninguno de los dos había estado, pero a nosotros, los niños, nos producía un sentimiento de infinita admiración el saber que teníamos unos abuelas que habían vivido aventuras increíbles y pasado por peligros y riesgos sin cuento. Pero esa es otra historia, la de las guerras imaginarias, que no tiene nada que ver, en principio, con la de las enfermedades y las fantasías.

Juan Yanes

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El rollo

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 16 marzo, 2012

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El rollo

Oye Pili, no te duermas ahora, tía por fa, que quería decirte que utilizando el cacharro este, me doy cuenta de que los conceptos son redes que tiramos a la realidad para captar algo de su irreductible oscuridad. Tú y yo, navegando juntos ¿qué crees? Sí tío sí, pero perdoname la vida un momento y déjame dar una cabezadita que estoy hecha polvo. Además, ya sabes que cuanto más compleja es una teoría, más tupida es la urdimbre de la red que lanzamos o que deberíamos lanzar. Pues por eso mismo te lo digo, porque todas las especies de simplificadores utilizan redes de escasos filamentos por cuyos huecos escapa gran parte de la realidad. Vale, ráyate un millo, pero ten en cuenta que ‘la realidad’ no existe. Sólo existen distintas formas de la realidad. Distintas realidades. ¡Oooh, eso sí que es un topicazo tía! Deberíamos hablar de cosas serias y no de las mariconadas ¿vale? Vale. Y entonces,  me quieres decir una cosa, ¿cuál es la base estretégica sobre la que se asienta nuestra relación? ¿Me lo quieres decir? Pues no lo sé, porque eres un plasta de tal calibre, que no me entra en el cacumen cómo he podido enrollarme contigo.

Juan Yanes
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El mar, el machete y el hombre

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 15 marzo, 2012

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El mar, el machete y el hombre

Antonio Gálvez Roncero

 El machete es un pescao que nadie puee comé: la mar lo hizo casi de pura espina que metió a la diabla en unas hilachas de caine.

Cuadquié pescao despué de comelo queda así:

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El machete no. Quien tenga un día entero y mucha paciencia, que coma machete. No comerá naa y al final verá quel tal machete había sido eto:

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¿Pa qué sirve un pescao así, tan atravesao de espina?

A vece la mar e como algunos hombes: hace cosas solo poi joré.

Y al machete lo jorió. Y así jorió al hombe, que se jorió con ese pescao.

El cuento del escritor peruano Antonio Gálvez Roncero, lo he copiado de Cuentos Breves Latinoamericanos (Aique Grupo Editor y otras, México, 2002, pág. 125).

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Las cosas detenidas

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 14 marzo, 2012

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Las cosas detenidas

Ya han muerto las niñas con las que jugó a los médicos de pequeño.

Juan Yanes

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Telaraña

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 13 marzo, 2012

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Telaraña

La araña, sus patas articuladas, peludas, su tráquea colgante, sus uñas venenosas en la boca junto a los palpos y los órganos sexuales. La araña en el centro de la tela devora a los que se acercan. No hay democracia en la tela de araña. La telaraña es una construcción piramidal. No hay posibilidad alguna de participar, de hablar, de sugerir, de negociar. Sólo existe el papel de víctima. Tu vida cuelga del capricho de la araña, ella juega contigo y cuanto más te aproximes al centro, mayor es la probabilidad de que te devore. Tú, amortajado en el ovillo de seda, serás su próximo bocado.

Juan Yanes

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Los vietnamitas son chiquititos

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 12 marzo, 2012

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Los vietnamitas son chiquititos

Cuando veo tus manos formando un corazón me acuerdo, inevitablemente, de aquella canción de los años setenta que hablaba de los vietnamitas chiquititos, que tenían, sin embargo, un corazón, así de grande, así. No me he olvidado del Vietnam. ¿Cómo me voy a olvidar del Vietnam? Bueno, la verdad es que a veces pasan años sin acordarme de lo que pasó en Vietnam. Pero basta la foto de Nic Ut, la niña que corre quemada tras el bombardeo con napalm de su aldea, el 8 de junio de 1972, para que me vuelva a arder la sangre. Basta escuchar, “Madre” de Silvio Rodríguez, para ver a cientos de jóvenes muertos al intentar desactivar las minas que los norteamericanos habían colocado en Haiphong. Cincuenta mil soldados del Tío Sam muertos, reclutados entre negros e hispanos. Tres millones de vietnamitas. Un balance aterrador. Fue una gran victoria sobre la irracionalidad, pero a qué precio. Sigo mirando tus manos y pienso que no hemos aprendido nada, o casi nada y que seguimos invadiendo países para enseñarle a la gente lo que tienen que hacer… No sé hacia qué mundo vamos, pero me parece que no hemos aprendido casi nada. Nadie se acuerda ya del Vietnam, excepto tus manos.

Juan Yanes

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En los huesos

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 10 marzo, 2012

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En los huesos

Ya estoy así, en los huesos y la crisis no acaba más que empezar. ¡Imagínense cómo voy a estar cuando termine! Lo peor de todo son los estragos que hace en el pensamiento. El espíritu, el raciocinio, la mente, las ideas, la rabia, la lucha… El alma y el cuerpo se van quedando flaquitos, flaquitos. Por ejemplo: la idea de que la crisis va por barrios y enfrenta intereses irreconciliables, no aparece por ningún sitio. La prensa, la tele, el parlamento, intelectuales mayores, menores, pequeñajos, todo tipo de arribistas, turiferarios, trepas y pelotas del poder, todos juntos se encargan de dar la imagen de que esto es cosas de todos, algo colectivo, general, de la nación, del pueblo, de Europa… Ninguno de los pájaros que nos dirigen (ni los de ayer ni los de hoy) llama a las cosas por su nombre, ninguno habla del poder financiero, de los paraísos fiscales, de cómo los Estados gestionan la riqueza y la pobreza, no. Es evidente que estos animales volátiles, que ya son multitud, están al servicio de los intereses del poder financiero, ellos son sus gestores, sus muñecos. Nuestros líderes nunca dirán, por ejemplo: las tesis ultra-neoliberales que les estamos aplicando… No, no. Nunca lo dirán. Destruyen la democracia, nombran gobiernos de tecnócratas, silencian la voz del pueblo… Es algo inaudito. Y el colmo del cinismo, nuestro país, donde la derecha sólo se dedica a la rapiña de los servicios público y los derechos ciudadanos, al recorte del salario de los trabajadores y de los funcionarios, bajo el sonsonete de luchar contra el paro, cometen toda clase de tropelías. Todo está enmascarado, diluido en tópicos. Todo es una gran mentira. Un cúmulo de pequeñas y grandes mentiras. No pueden decir la verdad, ni confesar sus inconfesables intereses. Nosotros nos tragamos sus mentiras mientras nos vamos quedando en los huesos, en sentido literal y en sentido figurado. Inanes, inermes, idiotizados, incomprensiblemente vencidos, derrotados antes de empezar a luchar. Puro hueso.

Juan Yanes

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Espejismo

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 9 marzo, 2012

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Espejismo

Antes me vendían la moto, pero me salían las cuentas. Ahora me siguen vendiendo la moto, pero no tengo ni idea de lo que está pasando.

J.Y.

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La casa recordada

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 8 marzo, 2012

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La casa recordada

Ella recordaba su casa. Decía que ahora venían a visitarla los objetos de la casa de su infancia. Venía el piano de candelabros que estaba en un salón entre dos espejos enormes. Venían las habaneras que tocaba el abuelo por las tardes. Aquel frescor del patio trasero lleno de helechos, el ruido del molinillo del café con su manivela que alguien hacía girar y que estaba en la pared de la despensa. Venía el verdor del culantrillo de la destiladera y aquel misterio que envolvía, de ritos y silencios, la vida sin amor de sus abuelos.

Juan Yanes

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El mar y el cielo se ven igual de azules

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 7 marzo, 2012

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El mar y el cielo se ven igual de azules

Ya sabíamos que el mundo es azul como una naranja. Los decía Paul Eluard, así que no hay nada que discutir: «La terre est bleue comme une orange». Bien, pero no habíamos profundizado suficientemente en otros aspectos de la materia. Por ejemplo, el cielo; o por ejemplo, el color verde de las plantas; o por ejemplo, las personas humanas propiamente dichas. Bien, veamos el cielo. El cielo es azul por una conjunción de factores complejos que sería muy prolijo explicar y aquí no tenemos espacio. Bien. Recordemos, no obstante, lo que en su momento decían Los Panchos en aquel inolvidable bolero: «el cielo es siempre cielo, y nunca, nunca, nunca el mar lo alcanzará: permíteme igualarme con el cielo que a ti te corresponde ser el mar». Si esto lo dicen Los Panchos, punto. En ocasiones el cielo azul se vuelve rojo, naranja o, incluso, bermellón. Ese fenómeno tiene una explicación compleja, vinculada a las creencias de cierrtas personas en que la Virgen María plancha por las tardes, o vinculada también a la de aquellos otros que creen en la teoría de Paul Eluard. Bien, sigamos. Veamos ahora, las plantas. Las plantas son verdes por otra conjunción de factores enormemente complejos que sería verdaderamente farragoso explicar aquí que no hay espacio para nada. Ya lo decía Lamartine: «Salut! bois couronnés d’un reste de verdure!». Bien pues si lo decía Lamartine que fue un protorromántico impresionante, sus razones tendría. Para terminar, dirijamos la mirada hacia nosotros mismos. Parece que el rasgo más sobresaliente de los humanos es la estupidez. Bien. Las personas somos estúpidas por una simple conjunción de factores sin ningún tipo de complejidad, que ni siquiera hay que explicar porque está a la vista. No hace falta apoyar esta afirmación en ningún tipo de cita de autoridad, porque entonces no terminaríamos nunca de decir estupideces.

Juan Yanes

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El método

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 6 marzo, 2012

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El método

Era realmente un joven difícil, pero se había adaptado perfectamente a nuestro régimen de trabajo. Algo que llamábamos pomposamente, el método. Había dejado de repetir la frase que pronunciaba invariablemente cuando era requerido por sus superiores y se entregaba con entusiasmo al aprendizaje de la caligrafía. Hace días que no sabía nada de él. Antes me mandaba regularmente sus cuadernillos de caligrafía de letra inglesa y entonces yo podía apreciar el progreso de su escritura y la finura y fluidez de sus rasgos. Se trataba de un ejercicio de imitación que le obligaba a domesticar algunos de los rasgos más groseros y perturbadores de su carácter, obligándole a la sumisión a un modelo. El aprendizaje de la caligrafía está lleno de sutilezas que no siempre se entienden de manera adecuada por el público en general. El modelo caligráfico es exterior. No es creado por la persona que escribe. La persona que escribe trata denodadamente de aproximarse al modelo, pero hace falta muchas horas de ejercicio para domesticar los músculos de la mano, memorizar la dirección de los rasgos, de los movimientos, mantener firme la voluntad para aceptar el fracaso y comenzar una y cien veces el mismo ejercicio. No es fácil admitir la superioridad y el carácter inalcanzable del modelo. Así se aprende que la perfección existe fuera de nosotros. Que lo que hacemos es un pálido ejercicio de aproximación. Esa tensión continuada nos hace tocar la experiencia de la imperfección, la necesidad del esfuerzo, la eliminación del orgullo, el reconocimiento de nuestra pequeñez… En fin, los límites de la vida humana, la noción de jerarquía, el sentido de la autoridad y la subordinación. El sujeto de que hablamos nunca volvió a repetir aquella maldita frase: «preferiría no hacerlo»… Que haya sido la caligrafía la razón última de su suicidio no deja de ser una conclusión apresurada que es necesario confirmar con un estudio pormenorizado de los hechos.

Juan Yanes

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Los ojos del agua

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 5 marzo, 2012

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Los ojos del agua

Tienen algo los ojos del agua. Deben tener, seguramente,  un ojo de más como los ojos del amor del Majábharata, o como los de Olga Orozco que puede ser chispas de luciérnagas ebrias en la noche cerrada. Algo deben de tener esos ojos de agua que por parecer, parecen ojos deseantes,  ojos como los de Ángel  Crespo cargado de furiosas esperas, ojos fosforescentes de los ahogados en los cayucos. Algo tienen esos ojos cuando Paul Celan suplica que nos quedemos ciegos porque la eternidad está llena de ojos, ojos calcinados en los hornos crematorios, como los ojos de toda su familia ¿Quién se comerá los ojos del agua, qué cuervo dejará vacías sus órbitas? ¿Será acaso alguno de los cuervos de Raymond Carver? ¿El cuervo de Ted Hughes, el cuervo de Galway, el de Frost, el de Pasternak, el cuervo de Lorca, alguno de los cuervos del viejo Homero, impregnados de sangre coagulada tras la batalla? No, no será ninguno de ellos, porque los ojos sin ojos del agua son ciegos devorados por el fuego del amor.

Juan Yanes

Algunas citas de poemas están tomadas del Diccioemario de Iván Ruiz Expósito.

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Trastrueque quijotesco

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 4 marzo, 2012

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Trastrueque quijotesco

En estas estábamos cuando Don Quijote empezó a engordar a tal punto que se convirtió en una bola de sebo, mientras que Sancho se fue quedando escuálido como el espíritu de la golosina. Pero no pararon aquí las mudanzas, sino que también el lugar de la cabeza del primero fue remplazado por el estómago del segundo, y el estómago de segundo por el cerebro del primero, sin que nadie diera crédito a lo que veía. Fue entonces cuando la historia del mundo se trastocó para siempre.

Juan Yanes

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Suspiro

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 3 marzo, 2012

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Suspiro

¿Y esa hoja ? ¿Qué hoja? Esa que tiene ahí delante. Eso no es una hoja. ¿No estará usted jugando conmigo, como Magritte con la pipa? No, en absoluto. Y entonces ¿qué objeto es este? Es el esqueleto de su último suspiro. Vamos, vamos, eso no se lo cr….

Juan Yanes

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La piel del barro

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 2 marzo, 2012

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La piel del barro

Tienes que levantar el barro como lo hacían tus antepasados. Sin torno, sin nada, sólo con las manos, a pulso. Tienes que cerner y amasar la tierra con pasión para que su piel huela siempre a barro. Tienes que sentarte en el suelo para sentir la tierra, porque tú también eres tierra. Si levantas la pieza así, cada pieza será única. No puede haber dos piezas iguales y los cántaros y las vasijas y las tallas y los gánigos, tienen que ser irregulares para ser auténticos. Pásales con amor la raspadera o el callado para que brille su piel y dale después almagre, antes de cocerla o dibuja con la uña ondas o rayas o hendeduras. Sécala después al sol y cuécela en un hoyo y deja que entre el aire para que salga roja o tapa todos los agujeros y saldrá la cerámica negra más hermosa del mundo.

Juan Yanes

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Viaje al centro del fregadero de mi casa

Posted in Sin categoría by Juan Yanes on 1 marzo, 2012

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Viaje al centro del fregadero de mi casa

El gran Bronisław Malinowski, solo, en una playa desierta de las islas Trobriand, con sus maletas y su sobrero, sin conocer la lengua nativa. Ocho años de estudio de campo para luego escribir Los argonautas de los mares del sur, tranquilamente instalado en el norte de mi isla, en el Valle de la Orotava. Lévi Strauss, cruzando el Atlántico en un barco desde Marsella hasta Brasil, cuatro años de estancia, al final encuentra una tribu no contaminada en la selva amazónica… pero ninguno de sus acompañantes conoce la lengua de los nativos, no puede interpretar nada de la cultura material ni de la cultura espiritual de ese pueblo. Así lo cuenta en Tristes trópicos, del que desconozco el lugar dónde se escribió. Invariablemente asociamos la investigación etnográfica a largas estancias en sitios exóticos y remotos. A nadie se le ocurriría hacer una etnografía del fregadero de su casa y sin embargo, ¡miren lo que se puede fotografiar! Un mundos de extraordinaria belleza… y seguro que está habitado por millones de gonococos con su cultura, su lengua y sus cosas.

Juan Yanes

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